Dispuesto a matar a su hijo por Dios.

Muy interesante el escrito de Manel Artero Entre Dios y la locura (Cuento casi bíblico) que podéis encontrar en su excelente blog literario El ladrón de rostros. De título homónimo es su libro publicado en la Editorial maLuma, S.L. En el relato del blog trata el tema del sacrificio de Isaac, tema bíblico que me resulta repelente porque nos encontramos que Dios le manda a Abraham que mate a su hijo Isaac en lugar de al acostumbrado cordero.

Un Dios que exige sacrificios humanos, como sucedía en la América precolombina. Afortunadamente, un ángel siguiendo las órdenes divinas detiene el brazo del parricida en el último momento y aparece el cordero que sustituirá al chico. Con frecuencia aparecen corderos en la Sagradas Escrituras simbolizando a Jesús, hijo que será sacrificado ante la indiferencia de su Padre. Hay dos finales. Manel nos lleva a la meditación y discusión, ya que le propone al lector que elija uno no siendo él mismo capaz de hacerlo según escribe.

Enseguida he relacionado el artículo con lo que me contó un alumno mío de 7 años, musulmán y paquistaní. Lo dejo para el final.

Agnus Dei (Cordero del Mundo) es un título para Jesús que aparece en el Evangelio de Juan. «He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo» en Juan 1,29, siendo reafirmado al día siguiente en Juan 1,36.

29 Al día siguiente, Juan vio a Jesús, que se acercaba a él, y dijo: «¡Miren, ése es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo! 30 A él me refería yo cuando dije: “Después de mí viene uno que es más importante que yo, porque existía antes que yo.” 31 Yo mismo no sabía quién era; pero he venido bautizando con agua precisamente para que el pueblo de Israel lo conozca.»

32 Juan también declaró: «He visto al Espíritu Santo bajar del cielo como una paloma, y reposar sobre él. 33 Yo todavía no sabía quién era; pero el que me envió a bautizar con agua, me dijo: “Aquel sobre quien veas que el Espíritu baja y reposa, es el que bautiza con Espíritu Santo.” 34 Yo ya lo he visto, y soy testigo de que es el Hijo de Dios.»

Cristo nos redimió mediante su sacrificio, es decir, su martirio y muerte como Cordero de Dios, de acuerdo con la Biblia. La figura de Dios, resulta tan poco simpática como la que Bergman nos muestra en su trilogía El silencio de Dios. Conduce a su propio hijo a la muerte. El parricidio es uno de los crímenes más horrendos que podamos imaginar. En la naturaleza la madre muere por defender a su cría. Entre los seres humanos sucede lo mismo. Esta idea de Dios es inmoral según la conciencia e ilegal de acuerdo con el código penal. De nada sirve que al final la fuerza divina impida el crimen; el caso es que el padre estaba dispuesto a asesinar a su hijo porque alguien se lo había ordenado por muy Dios que fuera en la mente de los que comulgan con tan disparatadas ideas.

A Saramago tampoco le cae simpático eso de matar a un hijo lo pida quien lo pida, incluso Dios. Lo trata en uno de sus libros – Caín – y trata de “hijo de puta” al padre capaz de matar a su hijo obedeciendo no se sabe a quién, a su fanatismo, esquizofrenia u otro tipo de locura y a quien se lo manda; el mismo Dios. El portugués trata con mucha gracia antirreligiosa estos temas que le valieron el anatema en la católica Portugal – más católica que España -. A su muerte, El  Corriere de la Sera, diario oficioso vaticano, lanzó sobre quien ya no podía defenderse toda una serie de perlas. Que les den, que no pudieron impedir que le concedieran el Nobel en su tiempo. Hoy, algún fascista beato lo acusaría de «ofensa al sentimiento religioso» ante algún juez de su cuerda.

Escribe Saramago:

“El lector ha leído bien, el señor ordenó a abraham que le sacrificase al propio hijo, con la mayor simplicidad lo hizo, como quien pide un vaso de agua cuando se tiene sed, lo que significa que era costumbre suya, y muy arraigada. Lo lógico, lo natural, lo simplemente humano hubiera sido que abraham mandara al señor a la mierda, pero no fue así. A la mañana siguiente, el desnaturalizado padre se levantó temprano para poner los arreos en el burro, preparó la leña para el fuego del sacrificio y se puso en camino hacia el lugar que el señor le había indicado, llevando consigo dos criados y a su hijo isaac. Al tercer día de viaje, abraham vio de lejos el sitio señalado. Les dijo entonces a los criados, Quedaos aquí con el burro que yo voy hasta más arriba con el niño para adorar al señor y después regresaremos hasta donde estáis.

Es decir, además de ser tan hijo de puta como el señor, abraham era un refinado mentiroso, dispuesto a engañar a cualquiera con su lengua bífida, que, en este caso, según el diccionario privado del narrador de esta historia, significa traicionera, pérfida, alevosa, desleal y otras lindezas semejantes. Llegando así al lugar del que el señor le había hablado, abraham construyó un altar y acomodó la leña encima.

Después ató al hijo y lo colocó en el altar, sobre la leña. Acto seguido levantó el cuchillo para sacrificar al pobre muchacho y ya se disponía a cortarle el cuello cuando sintió que alguien le sujetaba el brazo, al mismo tiempo que una voz gritaba, Qué va a hacer, viejo malvado, matar a su propio hijo, quemarlo, otra vez la misma historia, se comienza por un cordero y se acaba asesinando a quien más se debería amar, Ha sido el señor quien me lo ha ordenado, se debatía abraham, Cállese, o quien mate aquí seré yo, desate ya al niño, arrodíllese y pídale perdón, Quién es usted, Soy caín, soy el ángel que le ha salvado la vida a isaac. No, no era cierto, caín no es ningún ángel, ángel es este que acaba de posarse con un gran ruido de alas y que comienza a declamar como un actor al que le acaban de dar el pie, No levantes la mano contra el niño, no le hagas ningún daño, pues ya veo que eres obediente al señor, dispuesto, por su amor, a sacrificar a tu único hijo, Llegas tarde, dijo caín, si isaac no está muerto es porque yo lo he impedido.”


Cuando estaba en activo, un niño paquistaní me explicó con alborozo el origen de la Fiesta del Cordero y cómo la celebran los musulmanes hoy.

Hoy soy un maestro jubilado. No hace mucho aún estaba en activo. Tenía un grupito de niños paquistaníes de 6 a 8 años a los que enseñaba castellano. Su lengua era el urdu. Estaban contentos porque era la víspera del Día del Cordero, relacionado con la copia que hizo Mahoma del Antiguo Testamento de la historia que ya conocemos. Alá le ordenó a Abraham ofrecer a su hijo Isaac en sacrificio en vez de un cordero. Hasta que el sadismo del fanático es frenado por un ángel y aparece un cordero en escena. El niño, precioso a sus 7 años y contento por los dulces y regalos que le iban a regalar, me repetía una y otra vez que si no llega a aparecer el corderito el hijo habría muerto. Lo repitió tantas veces como quizá en la mezquita se había hecho. Ese día sacrificaban un cordero ritualmente y se lo comían. A los niños les daban dulces según la receta de su país y quien tenía padres con dinero recibía un juguete o unas monedas.

Eran sus reyes magos y daba gusto verlos tan contentos. Todos los niños son iguales. Les engañan y adoctrinan como en cualquier religión y los queremos porque para eso están, para ser queridos. Un día no volvió a clase y jamás lo volví a ver. Era un niño con preciosos ojos de almendra y un gran corazón, siempre ayudando a los demás, especialmente a una niña más pequeña que él que no había manera de que aprendiera vocabulario, fonética, sintaxis, etc. del castellano. Ojalá haya sido y sea feliz. Su sueño era una bicicleta, pero su cordero tan solo le llevaba unos dulces y unas monedas. Nunca lo olvidaré.

Regí.

 

Quant a rexval

M'agrada Wagner, l'òpera, la clàssica en general i els cantautors, sobretot Raimon i Llach. M'interessa la política, la història, la filosofia, la literatura, el cinema i l'educació. Crec que la cultura és un bé de primera necessitat que ha d'estar a l'abast de tothom.
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2 respostes a Dispuesto a matar a su hijo por Dios.

  1. Manel Artero ha dit:

    Algunes coses:
    La història dels nens pakistanesos i l’origen de la seva festa es una preciositat. Que ja et dic que aprofitaré donat que jo encara faig tallers de cultura de pau per les escoles de Cerdanyola.
    Saramago… a qui mai ens acabarem. Un dels irrepetibles, per saviesa, qualitat literària, humanitat.
    Ara em faràs tornar a llegir Cain. Això, que per a d’altres podria ser un càstig, m’ho prenc com un regal.
    Ja per acabar: moltíssimes gracies, Regí.
    No només per les “floretes” sino també per la publicitat regalada.

    Comentaris divins
    La bíblia, aquest recull de bogeries que gairebé ningú coneix, excepte allò que ha volgut vendre el catolicisme, n’està ple d’anècdotes tristes.
    Però aquesta història te un cu laude de sadisme.
    Primer pel fet de que un deu, a priori omniscient , munta un parany terrible a un pobret creient: ell ja sap que aquell desgraciat complirà la ordre, i encara i així li ho ordena.
    Després per la terrible docilitat d’un home capaç de fer desaparèixer allò que el fa humà: el fill; per la ordre absurda d’un deu criminal.
    I per acabar, la estúpida docilitat del fill que davant la crueltat d’un deu i d’un pare, es incapaç de fer allò bàsic d’un esser viu: defensar-se.

    Però que es pot esperar d’un pobre deu a qui un assalariat li fa el salt i munta una empresa paral·lela: Inferno S.L. Un asalariat que no content amb això li demostra que sempre li guanyarà: Pecats capitals 7 – virtuts teologals 3.
    Què es pot esperar d’un deu que per fabricar-se a ell mateix en carn i os ha d’inventar la zoofília amb una menor a qui han de casar amb un pobre banyut.

    Es dura la vida del deu catòlic. Només cal pensar en que els pobres creients, per estar en la seva gràcia, l’han d’enviar a la merda. Això ho vaig escriure fa uns anys:
    https://eldiaadiarioarticulos.wordpress.com/2011/09/17/el-catolicismo-manda-literalmente-a-cristo-a-la-mierda/

    Una abraçada.

  2. rexval ha dit:

    No són “floretes” sinó un acte de justícia. M’agrada molt com escrius i els temes que tractes. He llegit el teu llibre i m’ha semblat fascinant; per això el recomane. Veig que tenim molt en comú. Jo he segut mestre des d’Infantil a l’EPA passant per Secundària i cursos de postgrau per a altres mestres. Una bona part del meu treball va ser l’Escola de Persones adultes. Un plaer treballar amb les “güeles”, dones majors que sabien escriure un poc però que quasi no van anar a escola. També va ser molt alliçonador donar classe a estrangers sense papers de manera no del tot “legal” perquè no tenien papers. Jo mateix els demanava una foto i els feia un carnet d’estudiant i un certificat del fet que assistien a un centre educatiu de la Generalitat Valenciana. Ja tenien papers. Arribí a voler a tota aquesta gent com després voldria els xiquets de l’escola. Això sí, em passa com a Saramago o Bertrand Russel, també Premi Nobel, que va dir que totes les religions tenen dues coses en comú: són mentida i danyoses. Això li va costar la prohibició de fer classes i conferències als EEUU. Acabe recomanant un llibre el títol del qual ho diu tot, “Mentiras fundamentales de la Iglesia Católica”, de Pepe Rodríguez, on s’analitza una per una la sèrie d’històries estrambòtiques que constitueixen la Bíblia, les seues mentides i falsificacions, etc.

    Una abraçada, Manel, i a seguir escrivint, que ho fas molt bé.

    Regí Vergara, mestre jubilat que somnia amb un món millor.

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