Los pechos y el pubis de Lou Andreas-Salomé como eje de la Trinidad de espíritus libres.

Lou Andreas-Salomé, Nietzsche y Paul Rée en 1882 haciendo un trío.

nietzsche

Nietzsche, filólogo y filósofo, fue amigo incondicional y propagador de la obra de Wagner durante años en obras como “El nacimiento de la tragedia (en el espíritu de la música)”, con prólogo dedicado al compositor. Estaba secretamente enamorado de su mujer Cósima de manera platónica. Un hecho puede darnos pistas sobre la sexualidad del filósofo. Cuando era joven acompañaba a sus amigos a los burdeles pero se limitaba a esperar fuera leyendo algún libro. El tema religioso también es relevante. Su padre era un pastor protestante fanático a quien detestaba. El era ateo y anticlerical, autor de la frase “Dios ha muerto (lo hemos matado entre todos)” y del libro titulado “El Anticristo, maldición sobre el cristianismo“. En la España actual, en la que se abusa inquisitorialmente del delito de blasfemia (ofensas contra el sentimiento religioso) nuestro autor sería condenado a la cárcel acusado por la fiscalía o por algún grupo de extrema derecha católica sin piedad por parte del juez correspondiente. También lo sería por sus alusiones despectivas hacia el monarca y la unidad de la patria: el Káiser y la unificación alemana bajo predominio prusiano). Había más libertad de expresión en el II Reich alemán que en el régimen del 78 actual en el Reino de España.

Volvamos al tema amoroso. El filósofo Paul Rée era su mejor amigo por entonces. Rée le presentó a quien sería una de las primeras feministas, escritora y psicoanalista interesada intelectualmente tanto por la obra de Freud como por la de Nietzsche, Lou Andreas-Salomé. De hecho, conoció personalmente a Freud con ocasión del Tercer Congreso Internacional de Psicoanàlisis y fue la primera estudiosa en analizar la obra del filósofo, poco conocido entonces. Aunque ella evitaba tener relaciones sexuales por no verse sometida al varón, lo cierto es que fueron muchos los que se enamoraron de ella. El misógino Nietzsche se enamoró a primera vista. Fue él quien propuso formar entre los tres el “círculo o trinidad de espíritus libres”.  Nietzsche, a pesar de asegurar que solo era su “hermana intelectual”, finalmente le propuso matrinonio obteniendo la negativa per resposta. Para colmo de males, Lou sí que mantuvo relaciones sexuales con su amigo durante un tiempo. De resultas de ello, Nietzsche cayó en una profunda depresión con tendencias suicidas que daría lugar paulatinamente a trastornos mentales severos por los que fue ingresado en un manicomio donde, tras diez años de internamiento, murió. Hay que decir que el filósofo estaba retirado prematuramente de su trabajo como profesor universitario debido a dolencias tanto físicas como psíquicas y que acabó sifilítico y ciego.

La foto del terceto desnudo de arriba la he encontrado en varios lugares donde se afirma que es auténtica. Yo tengo mis dudas, aunque tampoco es de sorprender en personas que no querían formar parte del “rebaño”, no eran convencionales, atacaban las normas sociales, etc. en una época de reivindicación del amor libre y de la emancipación sexual, negación de los valores establecidos o transmutación de los mismos. Preconizaban la vulneración de todas las convenciones, como el matrimonio o la fidelidad conyugal.

Hay otra foto que es la que suele aparecer en los libros. Se trata de una carreta donde los filósofos serían los bueyes y Lu les fustigaría con su látigo. Ambas fotos son de 1882.

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Lou Andreas-Salomé, Paul Rée y Nietzsche; escena fotográfica ideada per el mismo Nietzsche, 1882.

Recientemente hemos podido asistir al estreno de una película sobre la escritora y psicoanalista; se trata de “Lou Andreas-Salomé”, de Cordula Kablitz-Post. Ya está a la venta en DVD. Lamentablemente solo lleva subtítulos en alemán.

Biopic de la escritora rusa Lou Andreas-Salomé (1861-1937), una mujer adelantada a su tiempo que departió con Nietzsche, fue analizada por Sigmund Freud y se rodeó de grandes de artistas y escritores de finales de la época como el poeta Rainer Maria Rilke, de la que fue amante.


Liliana Cavani filmó en 1977 una película anterior titulada “Mas allá del bien y del mal” . El filme se basa en algunos pasajes supuestamente biográficos del filósofo alemán Friedrich Nietzsche. Se centra sobre todo en el triángulo amoroso entre el filósofo, la desinhibida Lou Andreas-Salomé y el también filósofo Paul Rée. Nietzsche, incapaz de llevar una vida exenta de reglas, como la de Lou, y asqueado de su hipocrita educación burguesa, acaba enloqueciendo.

La despedida. Final de la película de L. Cavani.

El caso Lou Andreas-Salomé (1861-1937)

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Lou Andreas-Salomé nació el día 12 de febrero de 1861 en St. Petersburgo, Rusia. Nacida en una familia aristocrática alemana; su padre, el general Gustav von Salomé, estuvo al servicio de los Romanov. Lou, de muy joven, se interesó enormemente por la literatura y la filosofía. En el invierno del año 1881-82 viajó a Italia para visitar a la amiga de su madre: Malwida von Meysenburg que se encontraba aquel tiempo en Roma. Lou tenía entonces 21 años de edad. Malwida era muy amiga de Nietzsche y también se consideraba su protectora en el círculo de los Wagner. De este modo, en una de estas reuniones Lou conoció al filosofo alemán y a Paul Rée, ambos seguidores del pensamiento de Schopenhauer y el ateismo. Ambos filósofos -Nietzsche y Rée- se enamoraron plenamente de la belleza de Lou. Además -incluso- por aquel tiempo se plantearon abiertamente el rechazo del matrimonio para vivir en una especie de comunidad intelectual que posteriormente sería totalmente imposible.

El caso es que en 1887 Lou se casó con el orientalista alemán Friedrich-Carl Andreas con quien vivió muchos años. Posteriormente en la ciudad de Munich se encontrará con el poeta Rainer Maria Rilke con quien compartirá viajes por Europa y una importante correspondencia. En 1911 conocerá a Sigmund Freud. Este último siempre admiró tanto la belleza como la inteligencia de Lou Andreas Salomé. Freud le invitaría a muchas de sus reuniones psicoanalíticas y escucharía muy atentamente sus planteamientos. A partir del año 1933 Lou Andreas Salomé asiste con horror a la llegada del nazismo. Lou moriría algo más tarde en el año 1937 en una Europa casi en guerra.

(El caso Lou Andreas Salomé o semblanza de una mujer libre. Dr. Pablo Pintado-Casas. Assistant Professor Kean University).


[Lo que viene ahora son extractos de la novela “El día que Nietzsche lloró”, de Irvin D. Yalom, que contiene elementos reales bien documentados junto con otros ficticios propios de la creación literaria que resultan verosímiles a la lectura. A partir de ella se realizó una película de título homónimo dirigida por Pinchas Perry. Existe una tensión dialéctica entre el filósofo y el doctor. Muchas de las frases que dice Nietzsche proceden de sus libros].

Breuer  (célebre médico y psicólogo vienés) y su invitada permanecieron en silencio un momento. Lou Salomé lo miró a los ojos y empezó a hablar.

–Tengo un amigo que está desesperado. Temo que se mate en un futuro muy cercano. Para mí significaría una gran pérdida y una tragedia personal porque tendría cierta responsabilidad. Aunque podría soportarlo y sobreponerme. Pero –se inclinó hacia él, bajando la voz– dicha pérdida se extendería más allá de mí: la muerte de este hombre tendría consecuencias trascendentales para usted, para la cultura europea, para todos. Créame.

Breuer estuvo a punto de decir: “Estoy seguro de que exagera, Fräulein”, pero no pudo pronunciar palabra. Lo que en otra joven habría sido una hipérbole adolescente parecía distinto en aquel caso: algo que había que tomarse en serio. Su sinceridad y convicción resultaban irresistibles.

–¿Quién es ese hombre? ¿lo conozco?

–¡Todavía no! Pero con el tiempo todo el mundo lo conocerá. Se llama Friedrich Nietzsche. Tal vez esta carta de Richard Wagner al profesor Nietzsche sirva de presentación. –Extrajo una carta del bolso, la abrió y se la dio a Breuer–. Primero debo decirle que Nietzsche no sabe que estoy aquí ni que poseo esta carta.


–Me sentí atraída por Nietzsche en el acto. No es un hombre físicamente interesante: estatura media, voz suave y ojos que no pestañean y que parecen mirar más hacia dentro que hacia fuera, como si protegiera algún tesoro interior. No sabía entonces que está medio ciego. Aun así, había en él algo irresistible. Las primeras palabras que me dirigió fueron: “¿De qué estrellas hemos caído para encontrarnos aquí?”. Los tres empezamos a hablar. ¡Y qué conversación! Durante un tiempo pareció que iban a materializarse las esperanzas de Paul relativas a que se estableciera entre Nietzsche y yo una amistad o una relación socrática. Desde el punto de vista intelectual, nos adecuábamos muy bien. Establecimos una relación mental perfecta: dijo que teníamos cerebros gemelos. Ah, leyó en voz alta las joyas de su último libro, puso música a mis poemas y me contó lo que le ofrecería al mundo durante los próximos diez años, pese a que ya entonces creía que su salud no le permitiría vivir más de una década. Paul, Nietzsche y yo no tardamos en decidir que conviviríamos en un ménage à trois. Empezamos a hacer planes para pasar el invierno en Viena o en Paris.

– ¡Un ménage à tríos! Breuer se aclaró la garganta y se removió con incomodidad. Vio que la joven sonreía ante su desconcierto. “¿Habrá algo que esta mujer no advierta? Haría diagnósticos excelentes. ¿Se le habrá ocurrido estudiar medicina? ¿No podría ser discípula mía? ¿Mi protegida? ¿Mi colega, para trabajar a mi lado en el laboratorio, en el consultorio?”

Aquella fantasía tenía fuerza, verdadera fuerza, pero las palabras femeninas la disiparon–. Sí, sé que el mundo no sonríe ante dos hombres y una mujer que viven juntos castamente.

–La joven subrayó el adverbio “castamente” de una manera soberbia, con energía suficiente para dejar las cosas claras y con la dulzura justa para salir al paso de los reproches–. Pero somos librepensadores idealistas y rechazamos toda restricción impuesta por la sociedad. Creemos en nuestra capacidad para crear nuestra propia estructura moral.

–Primeramente debo aclararle que mi relación con Nietzsche, si bien fue intensa, duró poco. Nos vimos sólo cuatro veces y casi siempre tuve de carabina a mi madre, a la madre de Paul, o a la hermana de Nietzsche. Nietzsche y yo casi nunca tuvimos ocasión de pasear o hablar a solas. La luna de miel intelectual de la profana Trinidad también fue breve. Hubo fisuras, luego sentimientos románticos y lujuriosos. Quizá estuvieran presentes desde el comienzo.

–Nietzsche es un gran hombre y posee fuerza, dulzura y una presencia extraordinaria. No niego, doctor Breuer, que me sintiera atraída por él, pero no en términos románticos. Quizá percibiera mi atracción y no me creyese cuando le dije que tanto el matrimonio como los romances estaban lejos de mis intenciones.

–Luego decidí que cuando volviera a verlo sería más franca con él. Pero no fue necesario. Nietzsche pronto se dio cuenta de que estaba tan asustado por la perspectiva del matrimonio como yo horrorizada ante la idea. Cuando lo vi dos semanas después, en Orta, lo primero que me dijo fue que debía olvidar su proposición. Me instó, en cambio, a que entabláramos una relación ideal: apasionada, casta, intelectual y no conyugal. Los tres nos reconciliamos. Nietzsche estaba tan entusiasmado y contento con el ménage à trois que una tarde, en Lucerna, insistió en que posáramos para esta fotografía, la única de la Trinidad profana.


–Se accede a la verdad –prosiguió Nietzsche– a través de la incredulidad y el escepticismo, no a través del deseo infantil de que algo se produzca. El deseo de ponerse en manos de Dios no es la verdad. No es más que un deseo infantil. Es el deseo de no morir, el deseo de aferrarse al pezón, eternamente hinchado, al que hemos puesto la etiqueta “Dios”. La teoría de la evolución demuestra de manera científica la superfluidad de Dios, aunque Darwin no tuviera el coraje de llevar las pruebas a su conclusión verdadera. Usted debe de darse cuenta de que hemos creado a Dios y de que todos juntos lo hemos matado.

–¡Lo sagrado no es la verdad, sino la búsqueda que cada cual hace de su propia verdad!

–¿La esperanza? ¡La esperanza es el peor de todos los males! –exclamó Nietzsche–. En mi Humano, demasiado humano sugerí que, cuando se abrió la caja de Pandora y escaparon los males que en ella había guardado Zeus, quedó, sin que nadie lo supiera, un último mal: la esperanza. Desde entonces, el hombre ha considerado la caja y sus contenidos esperanzadores como un cofre de la buena suerte. Pero olvidamos el deseo de Zeus de que el hombre siga atormentándose a sí mismo. La esperanza es el peor de los males porque prolonga el tormento.

–Su conclusión es, por consiguiente, que debería adelantarse el momento de la muerte, si así se desea.

–Esa es una elección posible, pero sólo ante el conocimiento pleno.

–Usted se está refiriendo al suicidio, profesor Nietzsche. ¿Tiene que ser el suicidio una elección?

–Cada persona es dueña de su propia muerte. Y cada cual debe afrontarla a su manera. Tal vez, sólo tal vez, exista un derecho en virtud del cual se pueda quitar la vida a una persona. Pero no existe derecho alguno en virtud del cual se pueda privar a nadie de la muerte. Eso no seria un consuelo, sino una crueldad.

Morir es despiadado. Siempre he pensado que la recompensa final de los muertos es no tener que volver a morir.

–La recompensa final de los muertos: ¡no tener que volver a morir!


–No pretendo entender lo que desean las mujeres. –El tono de voz de Nietzsche era cortante y susceptible a la vez–. Lo que pretendo es evitarlas. Las mujeres corrompen y estropean. Tal vez lo mejor sea decir que no estoy hecho para ellas y dejarlo así. Con el tiempo, seré yo quien pierda. De vez en cuando, el hombre necesita a una mujer, lo mismo que necesita comida casera.

De pronto. Nietzsche se quitó las gafas, hundió la cara en su pañuelo y empezó a llorar.

–¿Por qué vuelve a llorar, Friedrich?

–Por la forma en que ha dicho “mi querido amigo“. Yo he usado la palabra “amigo” muchas veces, pero hasta este momento nunca ha sido sólo mía. Siempre he soñado con una amistad en la que dos personas se unen en la búsqueda de un ideal superior. ¡Y he aquí que ahora, en este momento, esa amistad ha llegado! Usted y yo nos hemos unido con este propósito. Cada uno ha participado en el proceso de autosuperación del otro. Yo soy su amigo. Usted es mi amigo. Somos amigos. Somos… amigos.


Manel Artero Badenes, un amigo que tiene un blog que sigo y que recomiendo encarecidamente –El día a diario– me ha proporcionado el enlace para ver la película de Liliana Cavani en versión original italiana con subtítulos en portugués:

Quant a rexval

M'agrada Wagner, l'òpera, la clàssica en general i els cantautors, sobretot Raimon i Llach. M'interessa la política, la història, la filosofia, la literatura, el cinema i l'educació. Crec que la cultura és un bé de primera necessitat que ha d'estar a l'abast de tothom.
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7 respostes a Los pechos y el pubis de Lou Andreas-Salomé como eje de la Trinidad de espíritus libres.

  1. Manel Artero ha dit:

    Hola Regí,
    Igual ja la coneixies, però l’any 1977 Lliana Cavani va fer una lectura bastant lliure d’aquesta relació turmentosa (segons la seva visió). Sense ser una obra mestra es un film prou recomenable.

    https://es.wikipedia.org/wiki/M%C3%A1s_all%C3%A1_del_bien_y_del_mal_(pel%C3%ADcula)
    Si la vols veure en VO

    salutacions

    • rexval ha dit:

      Gràcies per la informació. La veuré. Sabia de la existència de la peli, però no l’he vista. També va dirigir un film “de culte” que em sembla molt interessant: “El portero de noche” con Dirk Bogarde, un dels meus actors favorits especialment amb Losey i Visconti.

  2. jesus ha dit:

    tiene algún post donde muestre más información acerca de la fotografía de “la trinidad profana”!

    • rexval ha dit:

      https://culturainquieta.com/es/inspiring/item/8083-la-mujer-que-fascino-a-nietzsche-freud-y-rilke.html

      En Internet se puede encontrar mucha más información al respecto. No se trata de una foto, sino de dos: la del desnudo y la de los dos amigos, el filósofo y el escritor haciendo de bueyes que tiran de un carro fustigado por el látigo de la que tuvo mucho que ver con el psicoanálisis y el feminismo. En el artículo indico fechas y lugares. Si no yerro las fotos se hicieron en Lucerna (Suiza) en 1882. Wagner, antiguo ídolo de Nietzsche y ahora blanco de sus dardos envenenados, murió poco después en 1883. Se trataba de un tres personas que querían subvertir todo lo existente, incluyendo las relaciones sentimentales, morales, religiosas, artísticas, etc. Esto ya sucedía con la vanguardia vienesa y el movimiento de la Secesión, al que se adscribió el pintor Klimt y sus desnudos femeninos de mujeres fatales que no respetan la moral establecida como, curiosamente, la Salome bíblica recreada por Oscar Wilde y musicada por Strauss.

      Salomé / Salome era la Eva Moderna de multitud de artistas y estudiosos.

      Es curioso que se pongan objeciones a la foto del desnudo mientras todo el mundo da por buena la de los bueyes y el carro. Yo mismo muestro alguna objeción con la del desnudo, pero admito plenamente su posible autenticidad. Piénsese que en esta época el conservadurismo guillermino germánico era tan fuerte como el victoriano británico. Por ello, LA CENSURA PODRÍA HABER HECHO ESTRAGOS CON LA FOTO DE MARRAS.

      Lo que aquí interesa es la relación entre los tres. Nietzsche estaba enamorado sexualmente de Lou Andreas-Salome, mientras que ella lo que sentía era una atracción puramente intelectual. N. llegó a pedirle matrimonio de rodillas, cosa que ella rechazó ya que de quien estaba enamorada sexualmente era de Paul Rée, el mejor amigo del filósofo. Está situación le llevó a sufrir una profunda depresión, lo que acrecentó su tendencia a las enfermedades mentales. Los últimos 10 años los pasó ciego, casi mudo e ingresado en un manicomio hasta que murió. Primero se sintió traicionado por Wagner, a cuya mujer Cosima amaba platónicament y entonces, cuando creía que había encontrado la amistad (Paul) y el amor (Lou) todo se vivo abajo. Esto es lo nuclear y no un par de penes fotografiados junto a una mujer desnuda en unas personas que pretendían pervertir y subvertir todos los valores de la sociedad antigua. “Dios ha muerto”.

  3. ANA LUCIA CASTRO ha dit:

    YO CREO QUE LA FOTOGRAFÍA EN LA QUE ESTÁN DESNUDOS NO CORRESPONDE CON LOS 3 PERSONAJES MENCIONADOS , DEBE SER ALGUNA REPRESENTACIÓN QUE SE HA FILTRADO COMO VERDADERA ES QUE POR MAS QUE LA MIRO Y COMPARO CON OTRAS FOTOS NO SE PARECEN , ANA LUCIA , COLOMBIA

    • rexval ha dit:

      Como dije, hay opiniones para ambos gustos. Lo que resulta evidente es que este trío, que no comulgaba con el sistema, se hacía fotos llamativas como la del carro y los bueyes cuya autenticidad nadie niega.

    • rexval ha dit:

      Esto opina Manuel Vicent en EL PAíS, prestigioso periódico español, :

      “Hay imágenes en que se ve a esta pareja de filósofos como jumentos tirando de una carreta y a Lou arreándoles con un látigo. En otra imagen aparecen los tres desnudos, ella entre Nietzsche y Paul Rée, que exhiben una gloriosa erección. No era, pues, tan platónico este paganismo soñado, pero el experimento amoroso, más allá de un masoquismo festivo, no funcionó.”

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