Hª de Catalunya para españoles (4). Catalunya en el contexto de la política europea del s. XVIII: La Guerra de Sucesión (1702-1714)

guerra-de-sucesic3b3nGuerra de Sucesión.

Si en el siglo XVII Cataluña sufrió las consecuencias de la Guerra de los Treinta Años con la pérdida de su territorio más septentrional, en el siglo XVIII perdería sus instituciones políticas debido a un conflicto de sucesión dinástica al trono de Castilla y de Cataluña-Aragón que acabó convirtiéndose en una guerra de carácter internacional. Para algunos países europeos la sucesión al trono de España podía modificar el equilibrio de poderes en Europa. Para Cataluña la sucesión era decisiva para la conservación de sus derechos y libertades.

Felipe IV y su sucesor Carlos II (1665-1700) fueron los últimos monarcas de la dinastía austríaca de los Habsburgo. Este último, fallecido sin dejar descendencia, había suavizado las tensiones con Cataluña, de modo que no resulta extraño que al plantearse la cuestión sucesoria los catalanes desconfiasen del absolutismo de la dinastía francesa y se inclinasen por la austríaca.

Felipe_V_de_España,_Rey_de_
Felipe de Anjouel primer Borbón. Derogó los fueros y las instituciones propias de los estados de la corona catalanaoaragonesa.

Ya antes de la muerte de Carlos II, en 1700, la diplomacia francesa se valió de todas sus argucias para conseguir del rey la designación del nieto de Luis XIV, como sucesor al trono de España. Las presiones sobre el rey en su lecho de muerte decidieron la designación del pretendiente francés, el duque Felipe de Anjou, en detrimento del archiduque Carlos de Austria, sobrino de la reina de España (Mariana de Neuburgo) e hijo del emperador austríaco Leopoldo I. Carlos contaba con el apoyo de los catalanes [y del resto de la Corona de Aragón], de Inglaterra, de Holanda, de algunos estados alemanes, así como posteriormente de Portugal y de Saboya, coligados en la Gran Alianza contra el rey de Francia Luis XIV y contra el duque Felipe de Anjou, el nuevo rey de España Felipe V [Castilla]. Cabe observar que ni la Generalidad ni la totalidad de los catalanes habían rechazado al primer rey Borbón, Felipe V, hasta que vieron amenazadas sus libertades a pesar de que el rey hubiese jurado respetarlas en las primeras Cortes celebradas en Barcelona en 1701.

Archiduque carlos de austria

Archiduque Carlos de Austria. Fue apoyado mayoritariamnete por los estados de la corona de Aragón.

Ya en el año 1700 se fraguaba en Europa la guerra abierta contra las posesiones españolas en Europa y contra el eje Madrid-París: Holanda, con ayuda inglesa, concentraba tropas en torno a Flandes; Austria hacía lo propio en el Milanesado. La Gran Alianza encontró en los catalanes partidarios del archiduque Carlos de Austria unos buenos aliados contra Felipe V, mientras que los estados alemanes se dividían entre ambos bloques.

La guerra abierta estalló en mayo de 1702. Los primeros enfrentamientos en territorio español se produjeron en las costas de Cádiz y Vigo por parte de la marina angloholandesa.

carles austria deni 1705Carlos de Austria en Denia, 1707, como rey de València.

En Cataluña se acentuaba la oposición a Felipe V por las continuas vejaciones del rey y su virrey, Fernández de Velasco, también enfrentado a la Generalidad, defensora de las Constituciones de Cataluña. Estos hechos y las noticias sobre las actuaciones de la Gran Alianza provocaron el levantamiento en Cataluña a mediados de 1705. En junio, dos enviados catalanes firmaron el conocido Pacto de Génova con los representantes de la reina Ana de Inglaterra a favor del archiduque Carlos de Austria, a cambio de que la corona inglesa garantizara el respeto a las libertades y las Constituciones de Cataluña, fuera cual fuera el resultado del enfrentamiento bélico, porque Cataluña no llevaba a cabo una guerra dinástica, sino en defensa de sus derechos y libertades.

A finales de 1705 el archiduque Carlos de Austria entraba triunfante en Barcelona como rey Carlos III. En las Cortes catalanas que, por él convocadas, de inmediato se reunieron, juró respetar las Constituciones de los catalanes [y del resto de la Corona de Aragón]. Serían las últimas en la historia de la Corona catalano-aragonesa.

En la escena europea todo hacía pensar en una victoria aliada contra el absolutismo de Francia y España: en 1706 Felipe V asedió Barcelona, pero la resistencia catalana fue eficaz; tras su fracaso, tuvo que huir a Francia. Sin embargo, poco después conseguía dominar territorios importantes de la Confederación catalano-aragonesa: Valencia (1707) y Aragón (1708).

En 1708, Luis XIV, derrotado en varios frentes, pidió la paz. No obstante, las exigencias de los aliados rompieron las negociaciones, ya que el rey francés no aceptó tener que exigir a su nieto Felipe V la renuncia al trono de España. La guerra seguía.

Un hecho inesperado cambió el curso de los acontecimientos: en abril de 1711 moría el emperador austríaco José I. Su hermano, el archiduque Carlos, heredaba la corona y salía de Barcelona rumbo a Viena. Ante el peligro de reconstitución de un gran imperio europeo, más temible que la alianza franco-española si finalmente el trono de España caía en manos austríacas, las potencias aliadas no austríacas decidieron negociar la paz con Luis XIV y reconocer a Felipe V. A continuación se iniciaron las negociaciones que concluirían con el Tratado de Utrecht de 1713.

Font: Generalitat de Catalunya.

batalla almansaBatalla de Almansa. 25 d’abril 1707.

Introducción.

Los hechos que nos ocupan no pueden reducirse a una guerra de sucesión clásica como pretenden los nacionalistas no nacionalistas ya que tenían otros tipos de aspectos como la conservación o no de la legislación propia (Els Furs). Había en el reino de Valencia y en toda la corona de Aragón dos bandos. El mayoritario era el austracista, los partidarios del archiduque Carlos de Austria, conocido popularmente como maulets. El bando minoritario era el de los partidarios de Felipe de Borbón, defensor del modelo centralista y absolutista francés. Sus partidarios eran conocidos como botiflers.

La Batalla de Almansa

Cuando en el verano de 1705 el Archiduque Carlos toma Barcelona, desembarcando un ejército anglo-holandés, se produce la fractura entre la Corona de Castilla y la de Aragón. Los territorios de Cataluña, Aragón, Valencia y las Baleares comenzarán a apoyar mayoritariamente la opcion del archiduque, que es proclamado como Carlos III en Madrid en el verano de 1706, cuando su ejército, procedente de Portugal, entra en la Capital del reino.

Sin embargo, el choque entre los ejércitos del Duque de Berwick, con 25.000 franco-castellanos y los 18.000 anglo-luso-holandéses del Marqués Das Minas y el Conde Galway, en Almansa el 25 de abril de 1707, dará la vuelta a la situación, haciendo perder al archiduque no solo el reino de Valencia, sino, probablemente la guerra y la corona de España.

Aunque todavía se alargará otros 7 años, la Guerra de Sucesión Española está prácticamente perdida, al menos en su escenario peninsular, para los aliados, tras el enorme desastre que resulta de la pérdida de su ejército en los campos de Almansa.

Caída de los reinos de Aragón y Valencia

El 25 de abril de 1707 llegaba a Almansa el duque de Orleáns; sus fuerzas, unidas a las de Berwick, marcharon el 27 de abril hacia Requena, que se rindió el 6 de mayo. Seis días después Valencia se sometía a Berwick, y el 26 del mismo mes el duque de Orleáns entraba en Zaragoza. Uno de los hechos más lamentable se produciría en Xàtiva. Fiel al archiduque hasta el último momento, soportó el sitio desde el 26 de mayo al 6 de junio. Sin atender los consejos del duque de Orleans y de numerosas personalidades del reino valenciano, Felipe V ordenó que la ciudad fuese quemada y le fuese cambiado el nombre por el de San Felipe. Por este motivo, aún hoy el cuadro del incendie¡arioestá colgado al revés.

Pérdida de los fueros

La frase pronunciada por Berwick al entrar en Valencia despejaba cualquier tipo de duda respecto al futuro de los fueros valencianos: “…este Reyno ha sido rebelde a Su Majestad y ha sido conquistado, haviendo cometido contra Su Majestad una grande alevosía; y así, no tiene más privilegios ni fueros que aquellos que Su Magestad quisiere conceder en adelante…”.

El 29 de junio de 1707, Felipe V promulgaba el Decreto de Nueva Planta, que venía a abolir los fueros de Aragón y Valencia.

Como consecuencia, los valencianos perdían todas sus instituciones de gobierno y quedaban sometidos, tanto en el aspecto administrativo, como en el relativo al derecho privado, a las leyes de Castilla.

“…Considerando haber perdido los Reinos de Aragón y de Valencia, y todos sus habitadores por el rebelión que cometieron, faltando enteramente al juramento de fidelidad que me hicieron como a su legítimo Rey y Señor, todos sus fueros, privilegios, exenciones y libertades que gozaban y que con tan liberal mano se les habían concedido, así por mí como por los Señores Reyes mis predecesores, particularizándolos en esto de los demás Reinos de esta Corona; y tocándome el dominio absoluto de los referidos reinos de Aragón y de Valencia, pues a la circunstancia de ser comprendidos en los demás que tan legítimamente poseo en esta Monarquía, se añade ahora la del justo derecho de la conquista que de ellos han hecho últimamente mis Armas con el motivo de su rebelión; y considerando también, que uno de los principales atributos de la Soberanía es la imposición y derogación de leyes, las cuales con la variedad de los tiempos y mudanza de costumbres podría yo alterar, aun sin los graves y fundados motivos y circunstancias que hoy concurren para ello en lo tocante a los de Aragón y Valencia.

He juzgado conveniente (así por esto como por mi deseo de reducir todos mis reinos de España a la uniformidad de unas mismas leyes, usos, costumbres y Tribunales, gobernándose igualmente todos por las leyes de Castilla tan loables y plausibles en todo el Universo) abolir y derogar enteramente, como desde luego doy por abolidos y derogados, todos los referidos fueros, privilegios, práctica y costumbre hasta aquí observadas en los referidos reinos de Aragón y Valencia; siendo mi voluntad, que éstos se reduzcan a las leyes de Castilla, y al uso, práctica y forma de gobierno que se tiene y ha tenido en ella y en sus Tribunales sin diferencia alguna en nada; pudiendo obtener por esta razón mis fidelísimos vasallos los Castellanos oficios y empleos en Aragón y Valencia, de la misma manera que los Aragoneses y Valencianos han de poder en adelante gozarlos en Castilla sin ninguna distinción; facilitando yo por este medio a los Castellanos motivos para que acrediten de nuevo los efectos de mi gratitud, dispensando en ellos los mayores premios, y gracias tan merecidas de su experimentada y acrisolada fidelidad, y dando a los Aragoneses y Valencianos recíproca e igualmente mayores pruebas de mi benignidad, habilitándolos para lo que no lo estaban, en medio de la gran libertad de los fueros que gozaban antes; y ahora quedan abolidos: en cuya consecuencia he resuelto, que la Audiencia de Ministros que se ha formado para Valencia, y la que he mandado se forme para Aragón, se gobiernen y manejen en todo y por todo como las dos Chancillerías de Valladolid y Granada, observando literalmente las mismas regalías, leyes, práctica, ordenanzas y costumbres que se guardan en estas, sin la menor distinción y diferencia en nada, excepto en las controversias y puntos de jurisdicción eclesiástica, y modo de tratarla, que en esto se ha de observar la práctica y estilo que hubiere habido hasta aquí, en consecuencia de las concordias ajustadas con la Sede Apostólica, en que no se debe variar: de cuya resolución he querido participar al Consejo para que lo tenga entendido.

El recuerdo de aquella represión permitió acuñar una máxima que todavía suele escucharse hoy día, casi 300 años después:

“Quan el mal ve d’Almansa a tots alcança”.

Al Tall. Processó. Quan el mal ve d’Alamansa.

 

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M'agrada Wagner, l'òpera, la clàssica en general i els cantautors, sobretot Raimon i Llach. M'interessa la política, la història, la filosofia, la literatura, el cinema i l'educació. Crec que la cultura és un bé de primera necessitat que ha d'estar a l'abast de tothom.
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