Historia de un marine asesino en Vietnam. Entre porcs i soldats.

vietnam-warmadre hijoMadre vietnamita con el cadáver de su hijo.

Malditos sean todos los Rambos asesinos del mundo y los gobiernos para quienes matan.

Todo le daba igual

Todo le daba igual.
Comer que no comer
dormir que no dormir.
Había visto demasiado
y no podía soportarlo.
No importa qué había visto
solo que no podía soportarlo.

Con sus padres no podía estar,
siempre discutiendo por cosas de dinero.
¡A la mierda¡ Ahí os quedáis.
Lo mismo me da 8 que 80,
Así os pudráis con vuestras disputas eternas.

Y se enroló en los marines.
Cuanto más lejos me vaya mejor
que estoy hasta los huevos de todo esto.
Y cuando quiso darse cuenta estaba en Vietnam
para matar amarillos que agitaban unos trapos rojos.
Contra ellos sacaría toda su bilis.
Estaba lleno de odio contra el mundo entero,
un odio que lo empujaba a matar a quien se le pusiera delante.

vietnam-war- en un charcoEscondidos y aterrorizados.

Y así lo hizo. Tanto lo hizo que ya no le cabían más chapitas en el pecho.
Llegaban a una aldea que parecía desierta, pero no, que yo los huelo.
Destapaba la trampilla mal disimulada por la que los amarillos habían entrado.
Unas viejas, los niños y sus mamás.
Unas viejas, los niños y sus mamás.
Unas viejas, los niños y sus mamás.
Los hombres están en la selva escondidos.
Ya verán lo que encuentran cuando vengan.
El muy cabrón sacaba dos granadas,
les quitaba el seguro y para adentro.
Detonaciones, gritos y todos muertos.
Por si acaso, abría la trampilla y ametrallaba los cadáveres como un loco.

Nadie era capaz de hacerlo más que él.
Una cosa era lanzar napalm o fósforo desde un avión,
ya que no podías ver cómo ardían los inocentes.
El hijo de puta este se deleitaba viendo las caras de terror
antes de enviarlos al infierno por cerdos marxistas.
Le daba igual, todo le daba igual.
Lo mismo hubiera hecho en su país.
Le importaba todo un huevo.

vietman heliArrasando al ritmo de la Cabalgata de las Walkirias.

Cuando abría la trampilla y lanzaba las granadas
tenía el don de la ubicuidad y de la relatividad del tiempo.
Era un SS, máscara antigás puesta, abriendo la ranura
la ranura de la muerte para dejar caer el gas que mataría a los inocentes.
Todo le daba igual salvo matar y seguir matando.

A veces, cuando estaba de permiso en Saigón,
se iba a un barrio pobre en busca de quien se prostituyera por necesidad,
no le valían las putas habituales, tenían que ser madres con niños.
El muy puerco se excitaba con ello.
Le encantaba follarse a la madre teniendo la cuna bien cerca
si es que había cuna.

vietnam torturaChico vietnamita torturado.

Una noche no se le ponía dura porque el chinito de los cojones no dejaba de llorar.
Que se calle, hostia, decía el muy cerdo.
La mamá no entendía y se afanaba para darle gusto
porque creía que se quejaba de su falta de pericia mamando pollas.
De repente, la bestia asesina se levantó desnuda,
se fue hasta el montón de paja donde estaba el bebé
lo cogió de sus tiernos piececitos y lo estampó contra la pared.
Ya no lloraba, no, pero la madre se volvió loca.
Venga, hostia, que aún no has terminado.
La joven vietnamita agarró un cuchillo y se lo clavó en el vientre.
La madre que la parió. Me ha dejado a medias.
Y acabó él mismo el trabajo.
En la puerta habían un par de policías sud-vietnamitas, pero no intervinieron.
Los yankees tenían carta blanca; al fin y al cabo el gobierno era su títere.

vietmam asesinatoAsesinato a sangre fría. El asesino trabaja para el gobierno corrupto de paja puesto por los americanos.

Una noche tuvo pesadillas que se repetían una y otra vez.
“Unas viejas, los niños y sus mamás.
Unas viejas, los niños y sus mamás.
Unas viejas, los niños y sus mamás.”
Como un sonsonete se repetían en su cerebro criminal estas palabras
mientas miles de mamás con sus bebés lo miraban de forma acusadora.
No lo podía soportar. Ya le daba lo mismo vivir que morir.

Salió a la calle dispuesto a jugar a la ruleta rusa,
una ruleta rusa humana que acababa con la vida de uno de los dos contrincantes.
Quería morir, pero siempre era el otro quien dejaba este mísero mundo.
Hizo una fortuna con este pasatiempo de mentes crueles y enfermas.

A line of South Vietnamese troops move along a devastated street in Quang Tri City as the battle continues for the provincial capital on July 28, 1972. Government forces were the midst of a campaign to retake the northern South Vietnamese city which was captured by enemy forces two months earlier. (AP Photo)

Aldea vietnamita destruida.

Aún así, no podía dormir.
Se fue a un fumadero de opio.
Lo tenía claro, quería dormir para no despertar jamás.
Pidió una cantidad de opio que mezclada con el diablo sabe qué,
produce la muerte, un sueño tan profundo que nunca despiertas.
Fumó y fumó sin parar.
Su mente se puso a volar.
Al principio fue la pesadilla de siempre.
Unas viejas, los niños y sus mamás.
Unas viejas, los niños y sus mamás.
Unas viejas, los niños y sus mamás.
Miles de madres con sus bebés que lo miran acusadoramente.
Pero luego todo fue distinto.
Estaba con sus padres en un estado de paz y armonía
que nunca conoció anteriormente.
De repente la pipa cayó al suelo.
Se acercó una anciana que dijo que estaba muerto.
Entre unos cuantos vietnamitas cogieron su cadáver y lo tiraron a la basura.
Pensaron que a él le daria igual, y así era.

Esa noche, los cerdos que se comían la basura tendrían más proteínas.
No quedó nada de él, ni siquiera las malditas botas militares
con las que pisoteaba las manos de las viejas que suplicaban
por la vida de sus hijas y nietos cuando descubría su escondite.
Los cerdos gruñías algo que sonaba como ya conocido:
Unas viejas, los niños y sus mamás.
Unas viejas, los niños y sus mamás.
Unas viejas, los niños y sus mamás.
Y miles de madres con su bebés lo miraban acusadoramente:
Muere, cerdo, cabrón, que te mueras, puerco asesino.

cerdo-vietnamitaCerdo vietnamita.

vietman helocopter


Entre porcs vietnamites i marines americans

El marine no podia dormir.
Va anar a un fumador d’opi.
Ho tenia clar, volia dormir per a no despertar mai.
Va demanar una quantitat d’opi que barrejada amb el diable sap què,
produeix la mort, un somni tan profund que mai no despertes.
Va fumar i va fumar sense parar.
La seua ment es va posar a volar.
Al principi va ser el malson de sempre.
Unes velles, els xiquets i les seues mamàs.
Unes velles, els xiquets i les seues mamàs.
Unes velles, els xiquets i les seues mamàs.
Milers de mares amb els seus bebés que el miren acusadorament.
Però després tot va ser diferent.
Estava amb els seus pares en un estat de pau i harmonia
que mai no va conèixer anteriorment.
De sobte la pipa va caure al sòl.
Es va acostar una anciana que va dir que estava mort.
Entre uns quants vietnamites van agafar el seu cadàver i el van tirar a la brossa.
Van pensar que a ell li devia tenir igual, i així era.

vietnam terrorFamíla vietnamita aterrida.

Aqueixa nit, els porcs que es menjaven la brossa tindrien més proteïnes.
No va quedar gens d’ell, ni tan sols les maleïdes botes militars
amb les quals calcigava les mans de les velles que suplicaven
per la vida de les seues filles i néts quan descobria el seu amagatall.
Els porcs grunyien alguna cosa que sonava com ja coneguda:
Unes velles, els xiquets i les seues mamàs.
Unes velles, els xiquets i les seues mamàs.
Unes velles, els xiquets i les seues mamàs.
I milers de mares amb els seus bebés el miraven acusadorament:
Mor, porc, cabró, que et muires, porc assassí.

vietman xiqueta nuavietnam nua

Maleïts siguen tots els Rambos assassins del món i els governs per a qui maten. Maleït siga qui li lleva la vida a un altre ser humà, qui li paga, qui l’anima i qui li ho ordena.

picasso-paloma


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Quant a rexval

M'agrada Wagner, l'òpera, la clàssica en general i els cantautors, sobretot Raimon i Llach. M'interessa la política, la història, la filosofia, la literatura, el cinema i l'educació. Crec que la cultura és un bé de primera necessitat que ha d'estar a l'abast de tothom.
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