Salomé y el arte por el arte. Sobre la moralidad (IV). Wagner y Wilde.

Intución-863-430-cLa intuición es la sensación de saber algo pero ignorar cómo lo sabemos. Es una capacidad  que nos permite conocer más allá de la razón y de los sentidos. Sin intuición artística no hay arte porque sin inspiración no puede haberlo.

No cabe duda de la importancia de la intuición en el arte, por encima de la razón. La diferencia entre los textos literarios y no literarios radica en esto principalmente. En un ensayo prima la reflexión, la racionalidad – que no suele ser atractiva artísticamente – mientras que la intuición – inseparable del inconsciente – es imprescindible para el arte. Por eso, los poemas neoclásicos de Samaniego – fábulas – o el teatro didáctico de Moratín resultan insulsos frente a los poemas de Baudelaire o el teatro de Wilde, a veces inspirados bajo el efecto alucinógeno del opio, que son algo así como el dictado de los dioses. En estos últimos hay una huida de la realidad y del realismo. Nos recuerdan a los sueños. Por ello, suele decirse que estas obras tienen una entidad propia y que su autor no es capaz de explicarlas. Es lo que le pasaba a Wagner. La intuición escapa a la razón; por eso se dice que a veces nos traiciona el subconsciente.

Hablando de sueños y Salomé, muchos desconocen que el irlandés – como tantos otros escritores entre el XIX y el XX, se sintió atraído por Wagner aunque escribiera un aforismo en el que afirma que su música es ruidosa, de una manera un tanto irónica, como era habitual en él:

Mi música favorita es la de Wagner. Es tan ruidosa que me permite hablar conmigo mismo sin que nadie me oiga.”

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Tannhäuser en el onírico Venusberg.

Su wagnerismo no se reduce a la célebre frase sino que va más allá. Le entusiasmaba Tannhäuser. De hecho, parece ser que le inspiró para escribir su novela El retrato de Dorian Gray que, si bien, tiene un componente fáustico evidente, presenta una serie de paralelismos con la obra de Wagner. Para empezar, Dorian Gray es un alter ego de Tannhäuser – aunque no una vulgar copia – donde aparecen conceptos como la belleza, la juventud eterna, el arte, la sensualidad descarnada, la moralidad / inmoralidad / amoralidad, el sacrificio y la posibilidad o no de redención entre otras cosas. Me parece un tema interesante que abordar, pero me falta un conocimiento mayor. En algún futuro post me dedicaré a ello. Tannhäuser también inspiró a otros escritores, como el valenciano universal Vicente Blasco Ibáñez que hace uso del personaje en la forma de El caballero Tannhäuser en su novela El Papa del mar. (Leer AQUÍ.)

piano onírico

Lo onírico forma parte del arte.

En ambos casos – Wagner y Wilde – estamos ante lo onírico. Si Salomé podría ser un sueño, El retrato de Dorian Gray y Tannhäuser, también. Los sueños nos apartan de lo real y nos acercan a lo inefable. También nos alejan de lo racional y alimentan la intuición. Por este motivo, las obras artísticas escapan del mecanismo de control del intelecto de manera que el resultado no tiene por qué ser el fruto de la intención consciente del autor. Muy a menudo, la obra es el fruto de la intuición artística y no tiene por qué haber intencionalidad ya que surge de lo irracional.


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La compasión es un tema que aparece tanto en Wagner como en Wilde.

Wilde era partidario – a diferencia de Wagner – del arte por el arte, siendo la belleza el culmen de sus objetivos, puramente estéticos. Pero esto solo es cierto – si es que lo es totalmente en alguna ocasión – en parte de sus obras, no en todas. Salomé seguramente es puramente esteticista, aunque no por ello resultara un ataque a la moral de su sociedad y su tiempo. Es posible que Wilde – de acuerdo con su teoría estética – no pretendiera conscientemente ningún objetivo extraartístico, pero el caso es que la obra tiene elementos relativos a la moral, la religión o el poder. Creo que es difícil determinar hasta qué punto Wilde pretende conscientemente ir contra los presupuestos de la sociedad de su tiempo. En este aspecto, coincide nada menos que con Bakunin, que no cree en el arte comprometido o revolucionario. El irlandés era partidario del socialismo que conduce al individualismo más rabioso – lo que no significa que no sea enemigo de la opresión y la miseria – por ello se le incluye dentro del anarquismo libertario o filosófico, al estilo de Prouhdon. Con este señor ya hemos citado a dos anarquistas que hicieron mella en Wagner. Wilde escribió un ensayo sobre el socialismo, que él mismo equipara al comunismo, tan interesante como poco conocido: El alma del hombre bajo el socialismo. (Consultad AQUÍ). Wilde, como Wagner, tiene una faceta ensayística e incluso filosófica, como podemos leer en sus afinados aforismos. En el que nos ocupa afirma:

La forma de gobierno más conveniente para un artista es que no haya gobierno. La autoridad que se ejerce sobre él y sobre su arte es ridícula.”

Recuerda a Wagner en muchos aspectos – como la relación entre el arte y el poder o la religión, su mirada hacia lo heleno como modelo a seguir – con la diferencia de que mientras Wagner puede resultar farragoso y dificultoso, Wilde utiliza una prosa elegante y trasparente. No en balde es un excelente escritor. La fe anarquista de ambos, la compasión hacia los débiles o la admiración hacia Jesús acompañada de crítica hacia la religión establecida, entre otras cosas, son elementos comunes a ambos.

La compasión. Teresa calcuta

Hacia el final de su vida, Wilde se conviertió al catolicismo.

 Como decía, la imagen puramente esteticista de Wilde no es correcta. Llega un momento en que se vuelve moralizante, como sucede con el cuento The Happy Prince y la novela The Portrait of Dorian Gray. En el famoso cuento podemos ver una loa a la compasión, que a mí me recuerda a Buda y a Cristo, como expliqué en otro post. (Ver AQUÍ). Además, hay que decir que Wilde se convirtió al catolicismo al final de su vida, destacando en él el énfasis que le da a la compasión, como el mismo Wagner en Parsifal, obra que no me extrañaría – aunque no tengo testimonio de ello – que conociera Wilde, que era otro wagneriano como Baudelaire, tan próximo a él, y ambos seducidos por Tannhäuser. Es curioso comprobar la enorme influencia de Wagner en artistas de todo tipo: poetas, músicos, escritores… incluso arquitectos.

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Los escritos de Wagner de la época contradicen la apariencia católica de Tannhäuser.

Sobre la intuición y la intencionalidad me llama la atención Tannhäuser. Si lee uno los escritos teóricos de la época de composición de esta obra comprobará que parece que estemos ante dos personas diferentes. Quizá sea así, el artista y el ensayista; la intuición y el raciocinio. Algo no casa. Por una parte fue acusado de católico papista por los católicos alemanes no papistas de la época, y por otra en sus escritos en prosa se muestra claramente antagonista con el clero y el mismo cristianismo, sobre todo el católico. En muchos casos, los textos ensayísticos de Wagner, más que fundamentar o explicar sus obras dramáticas, las contradicen.

Curiosamente, en Wilde sucede algo similar. Fue acusado de inmoral por Salomé y el Retrato – en este caso, con el agravante de sodomita – cuando no solo en The Happy Prince sino también el The Picture of Dorian Gray hay una clara intención moralizante que se pudo o no se quiso ver. Intuyo que no solo hay una identificación entre Dorian Gray y Tannhäuser, sino que el mismo Oscar Wilde se siente atraído e identificado. Si Tanhäuser es un outsider, Wilde también lo es. Ambos son rechazados por la sociedad mojigata de su tiempo por causas similares.

The picture of Dorian GrayThe picture of Dorian Gray 2

El retrato de Dorian Gray y Tannhäuser. Wilde y Wagner.

Otro paralelismo entre Tannhäuser y The Picture of Dorian Gray es que ambas son conocidas en dos versiones. La de París y Dresde (y alguna más que coge de una y de otra) en el primer caso, y la original y la autocensurada del irlandés. Un amigo le aconsejó que suavizara el contenido homoerótico por motivos prácticos y así lo hizo, cambiando de paso alguna cosa más y añadiendo elementos nuevos. De poco le valió, ya que en su juicio por sodomita, una de las pruebas que se presentó fue precisamente esta novela. “Solo un sodomita podría escribir estas cosas”. Wilde protestó pero su señoría le mandó callar.

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La reina Victoria

Termino haciendo alusión a la hipocresía de la sociedad de la época. Como dije en otra entrega, Strauss se enriqueció con su ópera Salome a pesar de su fama de inmoral y de contar con la animadversión de los guardianes de la moral, lo que demuestra la profunda hipocresía de la mogigata – en apariencia – sociedad guillermina y sus tres K: Kirche, Kinder und Küche (iglesia, niños y cocina) de que también hacía gala la sociedad victoriana británica de la época. Sabía que Wagner estuvo en Londres y creo que conoció a la reina, pero desconocía una faceta de esta remilgada señora. Hace poco leí, con motivo de mi búsqueda de información sobre Wilde, que la mismísima reina Victoria era amante de la música de Wagner, especialmente de Tannhäuser, como los depravados Wilde y Baudelaire. Curioso, ¿no? Creo que solo en apariencia.

Quant a rexval

M'agrada Wagner, l'òpera, la clàssica en general i els cantautors, sobretot Raimon i Llach. M'interessa la política, la història, la filosofia, la literatura, el cinema i l'educació. Crec que la cultura és un bé de primera necessitat que ha d'estar a l'abast de tothom.
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