Wagner y la Religión. Relación con el Arte. Textos comentados (IV). Heroísmo y Cristianismo.

arte religioso

Arte religioso

Completamos lo dicho sobre Schopenhauer en la entrega anterior, seguiremos con otros aspectos relacionados con el tema y acabaremos analizando un texto del Wagner tardío, Heroísmo y Cristianismo (1881). La siguiente entrega pondrá fin a estas reflexiones en torno a la religión y su relación con el arte en Wagner. Estará dedicada a otro ensayo tardío, Religión y Arte (1880) y a las conclusiones finales.

Ateo religioso y redención. 

Puede resultar chocante el concepto de ateo religioso, sin embargo no es extraño que personas que se sienten ateas sientan interés por la religión. Podemos citar a Buñuel o Passollini, que abordaron  el tema religioso en sus películas. Buñuel se declaraba ateo católico y afirmaba: Soy ateo, gracias a Dios.

En el caso de Schopenhauer estamos – según sus propias palabras – ante un ateo religioso, un filósofo que sintió un gran interés por la religión y que contribuyó al conocimiento de las religiones indostánicas en Europa. Tanto Feuerbach, el padre del ateísmo moderno, como él manifestaron un gran interés – no exento de admiración – por el cristianismo. Parede paradójico, pero no lo es. Lo cierto es que hay religiones sin dioses, como el budismo.

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Tannhäuser pecando

El tema de la redención por amor y la renunciación son recurrentes en el Wagner desde el principio, incluso antes de conocer la filosofía de Schopenhauer. Resulta curioso leer sus opiniones religiosas (mejor dicho, antirreligiosas) de su etapa de Dresde y compararlo con el libreto de Tannhäuser – basado en leyendas cristianas, pero con elementos paganos – estrenado en el Hofoper de la capital sajona el 19 de octubre en 1845. El tema de la redención se puede abordar desde una postura perfectamente atea y se pueden trabajar temáticas cristianas  sin ser creyente. Resulta curioso que Wagner fuera tachado de papista cuando la visión que nos ofrece del inmisericorde Papa es totalmente negativa.

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Buda. Obsérvese el áurea dorada que también aparece en la iconografía cristiana.

Sobre el budismo. 

Hay que recordar que el budismo (aunque los hay de diferentes tipos e incluso se habla de varios budas) más que una religión es un conjunto de doctrinas ético-religiosas que giran alrededor de Buda Gautama, El Iluminado, El Despierto. No es un dios, ni un mensajero de los dioses, sino un hombre sabio. La doctrina budista prescinde de un dios creador y supremo, así como de una clase sacerdotal, con sus ritos y sacrificios. 

Podemos decir, por tanto, que es una religión ATEA Y ANTICLERICAL (aunque suene paradójico), en sintonía con Wagner y Schopenhauer (que hablaba del matadero clerical y que consideraba a los clérigos, al menos a los católicos, como intermediarios entre la mendicidad y el cielo imaginario). Una curiosidad: Como era bastante habitual en los mitos paganos acerca del origen de los grandes personajes de la Antigüedad, el nacimiento de Buda estuvo rodeado de grandes prodigios y su madre lo concibió de forma virginal, muriendo a los siete días después del parto. Resulta curioso comparar religiones y mitologías y comprobar la gran cantidad de paralelismos existentes.

¿No es curioso que en el caso del nacicimiento de Jesús sucediera lo mismo que en el de Buda- excepto la muerte de su madre- Esta coincidencia ya ha hicieron notar, entre muchos otros, P. de Prémare en Vestiges des principaux dogmes Chrétiens (1878). Es una pena que en las escuelas exista una asignatura confesional y dogmática cuya finalidad es adoctrinar a los niños y no una dedicada a la historia de las religiones como fenómeno cultural.

Debido a estos paralelismos, no es de extrañar la relación que diversos estudiosos han hecho entre el cristianismo y el budismo, comparando a Jesús con Buda. Siglos antes del nacimiento de Wagner ya se especulaba sobre la posible no judeidad de Cristo tanto en fuentes cristianas como judías (Talmud) donde se afirma que Jesús era el hijo de un soldado romano. Asimismo se ha querido ver en el origen judío del cristianismo la fuente de todos sus males. Incluso hay quien asegura que Cristo conoció el budismo. Pienso que no hay ningún fundamento en ello, tan solo antisemitismo en la mayoría de los casos. Wagner contemplaba la posibilidad, pero deja el tema para los historiadores.

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Parsifal, Bayreuth 1882

Más sobre Parsifal.

Apoyando la tesis de que Parsifal había sido redactado en un principio para representar los esfuerzos del Buddha para obtener la Sabiduría y conquistar la Iluminación, tenemos la opinión de Maseda, quien afirma que “es muy probable que la influencia de Gobineau marcase la primitiva decisión de Wagner de situar la acción de Parsifal en la India” (lo que, de nuevo viene a demostrar que el autor no sentía ningún interés en escribir una obra de exaltación del catolicismo, como ingenuamente pensaba Miguel Domènech).

De hecho, el interés orientalizante de Wagner no hemos de verlo sólo en la influencia de Schopenhauer, sino también en la del aludido aristócrata racista Gobineau que, además de escribir su conocido Ensayo sobre la desigualdad de las razas humanas, también es el autor de otros escritos que entusiasmaron a Wagner y que leía con verdadera fruición mientras trabajaba en su Parsifal: Historia de los persas, Tres años en Asia y Religiones y filosofía del Asia Central entre otros.

Sobre  Hans von Wolzogen, redactor jefe de los Bayreuther Blätter, donde Wagner publicó sus últimos escritos teóricos, hay que decir que se trata de un aristócrata reaccionario, futuro miembro del partido Nazi y uno de los principales responsables de la nazificación de Bayreuth y del wagnerismo tras la muerte del compositor. Por tanto, y a pesar del interés de Wagner por la Teosofía, nada tenía que ver el barón Wolzogen con los filantrópicos fines de esta doctrina: “Unir a todos los hombres en una suprema Fraternidad sin distinción de raza, sexo, credo, casta ni color.”

La unidad de la obra y del pensamiento en Wagner. Una religión encubierta.

No es cierto que exista un Wagner ateo y otro piadoso (católico, según algunos) correspondientes a su supuesta primera y segunda etapa, así como tampoco lo es que un Wagner integrista y reaccionario siguiera al revolucionario. Wagner va absorbiendo las ideas de su tiempo como una esponja, sin que lo nuevo sustituya a lo anterior totalmente.

Por eso, es tan contradictorio y complejo su pensamiento. Y esto no sólo sucede con sus ideas políticas, religiosas o filosóficas, sino también con su obra que – por mucho que pese a los unos y a los otros – es inseparable de las ideas reflejadas en sus escritos teóricos y de su propia experiencia vital.

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Savitri, ópera de Holst de inspiración wagneriana.

Debido a ello, no podemos entender plenamente su obra si desconocemos sus ideas o su peripecia vital. Para comprender el Tristán, pongamos por caso, hemos de tener en cuenta tanto la influencia de Schopenhauer como su relación sentimental con Mathilde Wesendonk. Precisamente, en carta a esta señora, Wagner le dice: “Si usted quiere llegar a conocer mi religión, lea Usinar”. Se trata de un relato hindú, no cristiano, de un episodio del Mahabharata, que nos indica su interés por las religiones orientales. Sin embargo, en otros momentos le escribe otras cartas a Mathilde en los que habla de Jesús o del cristianismo positivamente. No es sencillo – ni posible – ponerle una “etiqueta” religiosa a Wagner.

Este párrafo pertenece a la carta de Wagner a Mathilde Wesendonk:

“¿Qué hacer para levantar un poco la moral, pobre enferma? He remitido a Eschenbure los programas con las traducciones. ¿Pero, en qué puede seros eso de alguna utilidad? Otto debe daros inmediatamente las leyendas indias adaptadas por Adolfo Holtzmann-Stuttgart. Las he traído conmigo a Londres, su lectura ha sido mi único placer aquí. Todas son bellas; pero aquella de Savitri es particularmente espléndida y si usted quiere llegar a conocer mi religión, lea Usinar. Toda nuestra cultura es bien miserable en comparación de estas puras revelaciones de la humanidad, la más noble del antiguo Oriente.”

(Londres, 30 de abril de 1855.)

Obsérvese que no habla de “revelaciones” de ningún dios, sino de la “humanidad”. Cuando Wagner redacta su esbozo budista Die Sieger (Los vencedores), retoma a Savitri (Prakriti), cuyo rastro podemos hallar en Parsifal. Más información sobre el relato hindú AQUí.

Savitri, de Sri Aurobindo,  basado en el poema épico hindú Mahabharata.

Savitri, ópera de cámara de G. Holst. Savitri, Satyavan y la Muerte.

Wagner nunca abjura de su conflictivo sentido de la religiosidad, que aparece continuamente tanto en sus escritos como en sus óperas y dramas. Según Gregor-Dellin, los escritos de Wagner del periodo 1849-51 son una religión encubierta. De hecho, el compositor sostenía que los antiguos helenos unían en sus dramas no sólo la totalidad de las artes, sino también la religión, entendida como manifestación genuina del espíritu colectivo del pueblo.

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Teatro griego

Para los griegos, el teatro no era un mero pasatiempo, sino una catarsis religiosa. Esta idea aparece tanto en los escritos de su etapa revolucionaria – con influencias de Feuerbach y de Bakunin – como en los de su etapa final de los años 80, en los que salen a relucir tanto Gobineau como Schopenhauer, sin que la presencia de los anteriores pensadores haya dejado de existir como sustrato ideológico.

Esto lo podemos ver a través de sus textos: En Ópera y Drama afirma: “La conciencia religiosa de la sociedad se realiza por su naturaleza puramente humana” y “En la libre autodeterminación de la individualidad yace el fundamento de la religión social del porvenir”. En La obra de arte del porvenir sostiene que “la obra de arte es la religión hecha sensible bajo una forma viviente”. Estas  opiniones corresponden a su etapa de mediados de siglo, del 49 al 51, que cita Maseda como gestación de la religión encubierta wagneriana.

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Jesús, figura admirada por Wagner

Veamos que dice en los 80. En Religión y arte mantiene que “Allí donde la religión llega a ser artificial, es al arte a quien corresponde salvar la sustancia.” En 1880 escribe a Hans von Wolzogen: “Se trata de ponerse de acuerdo con nuestros amigos y benefactores sobre lo que es y significa para todo el porvenir el “redentor” [las comillas son de Wagner] verdaderamente reconocido, purificado y redimido de toda deformación despótica de origen alejandrino judeo romana, simple e incomparablemente sublime, figura inscrita en la historia, de Jesús de Nazaret.” (Obsérvese que estas palabras y las del párrafo anterior no encajan con ninguna religión establecida).

Este interés por la figura de Jesús no es nuevo, ya que desde mediados de siglo acariciaba el proyecto dramático de Jesús de Nazaret, conocido por Bakunin cuando convivía con Wagner en Dresde. Tampoco el antisemitismo del sajón es nuevo, ya que aparece en su lamentable escrito de El judaísmo en la música, del mismo periodo.

Todo ello viene a sostener la tesis de que Wagner, a pesar de sus contradicciones, siempre mantuvo unas ideas similares a lo largo de toda su vida aunque con los matices que las diferentes influencias que recibió a lo largo del tiempo hicieron en su pensamiento. En este sentido, Thomas Mann nos recuerda que en el breve periodo que va desde la década de los 40 a los 50, Wagner concibe la totalidad de su obra, desde El Holandés a Parsifal.

Esto hace que tenga un carácter unitario y que el maestro piense en ella como una globalidad formada por diferentes partes relacionadas entre sí y que las tenga en mente a lo largo de toda su vida.

La opinión de Gregor-Dellin.

Veamos qué nos dice el autor de la conocida biografía de Wagner, traducida, prologada y comentada por el que también fuera su apologista Ángel-Fernando Mayo. Nos centraremos en Parsifal y en el supuesto despertar religioso del Wagner maduro o tardío.

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Sobre Nietzsche se ha mentido tanto como sobre Wagner.

1.-La supuesta ruptura en Sorrento a causa de Parsifal.

Se ha dicho que Nietzsche rompió con Wagner a causa de Parsifal. El filósofo se sintió decepcionado por la súbita transformación cristiana del compositor. La ruptura se produjo en Sorrento (Italia) el 2 de noviembre de 1876 tras un paseo en el que hablaron de la postrera obra de Wagner.

Esto es falso. El origen de la mentira hay que buscarlo -según Gregor-Dellin-  en la hermana de Nietzsche, Elisabeth, casada con un furibundo racista antisemita al que el filósofo no podía ni ver en pintura. Según diversos autores, no será ésta la única falsificación y manipulación de quien fue una de las responsables de la nazificación del pensamiento y obra de Nietzsche. De hecho, Nietzsche conocía el bosquejo en prosa de la obra desde 1869 y estaba enterado del propósito de Wagner de utilizar el asunto para situarlo en un “contexto universalista de carácter espiritual-mítico”.

Otra prueba. Es sabido que Cosima lo anotaba todo en sus diarios. Es una pena que aún no estén traducidos al castellano, ya que su lectura es apasionante y reveladora. En ellos podemos leer: “Jueves 2. Día de Difuntos. Otra vez buen tiempo. Damos un bello paseo y pasamos la velada con nuestros amigos Malwida y el profesor Nietzsche”. Ni una palabra de discusión sobre Parsifal, ni nada que nos haga sospechar que se produjo ninguna ruptura. La casualidad quiso, no obstante, que ese día fuera el último en el que ambos genios coincidieran. Como vemos, se trata de la mentira de una persona que no merece ninguna credibilidad, de una nazi embustera. Lástima que muchos den pábulo a tal infundio.

Y por si aún hubiera lugar para la duda, Nietzsche le comunica por carta a Wagner el 10 de oct. de 1877: “La magnífica promesa de Parcival nos consuela en todos aquellos casos donde necesitamos consuelo.”  La falsedad de la cuestión es, pues, manifiesta. Que, más adelante, Nietzsche la emprendiera contra Wagner y utilizara Parsifal para ello, ya es otra historia que tiene mucho que ver con una relación patológica de amor-odio. No es éste el lugar para analizar la cuestión.

Parsifal domingo

P. Domingo como Parsifal

2. Parsifal y la religión.

“El ÚNICO DIOS que tengo es mi amor por ti”. Este era uno de los piropos que Wagner le dedicaba a Cosima mientras trabajaba en su Parsifal. Así lo escribió en sus diarios. El maestro cambió de grafía Parzival por Parsifal siguiendo la indicación de Görres, quien afirmaba que la voz procedía del persa fal parsi, el puro loco, que Wagner transformó en el loco puro. Ya el título de la obra nos indica el interés orientalizante del sajón. Quienes se empeñan en afirmar, en contra de las evidencias, que Wagner realizó una conversión hacia el cristianismo, confunden sus deseos y sus propias creencias con las de Wagner. Incluso hay quien se atreve a decir la la muy católica Cosima influyó en Wagner en este sentido, cuando la realidad – mal que les opese, que les pesa y mucho – fue al contrario: Cosima renegó de su catolicismo para agradar a Wagner y se convirtió al luteranismo, religión nominal de Wagner.

El loco puro aprende su destino de redentor por la contemplación, por la compasión, es decir, por la no acción en el sentido budista-schopenhauriano. Según el biógrafo al que estamos siguiendo en este análisis la expresión: “¡Descubrid el Grial, abrid el cofre!”, NO puede ser interpretada desde un punto de vista MERAMENTE CRISTIANO, pues la función del Grial consiste en una diferencia esencial en relación a la última cena de Cristo.

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En Parsifal no aparece una Eucaristía católica.

Según el mismo Wagner:“este rasgo definitorio del misterio del Grial, que hace que la sangre se cambie en vino, lo que nos permite volvernos fortalecidos hacia la tierra, mientras el cambio del vino en sangre nos aparta de ella.”

Wagner NO concedió valor alguno a COMPARACIONES CRISTIANAS y mucho menos ECLESIÁSTICAS (lo que sí que hizo Cosima). El compositor no estaba de acuerdo con quienes pensaban que Parsifal era un trasunto del Salvador: “NO HE PENSADO PARA NADA EN EL SALVADOR”, afirmó.

Wagner recibió el reproche de los cristianos ortodoxos, ya que LOS SÍMBOLOS CRISTIANOS HABÍAN SIDO PERVERTIDOS Y DESACRALIZADOS teatralmente en el escenario. También lo recibió de Nietzsche en sus últimos escritos, afirmando que había caído de rodillas ante la cruz cristiana porque HABÍA LLEVADO A ESCENA LOS MISTERIOS DEL CRISTIANISMO.

El filósofo, lleno ahora de odio hacia el compositor, se dedicaba a calumniarlo. Realmente, lo que interesaba a Wagner era el arte, y recurría a la religión para ello. Wagner entendía la cristiandad como el espíritu de Occidente.

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Según Villers de l’Isle-Adam Wagner se sentía cristiano.

Wagner NO CREÍA EN DIOS, utilizaba las manifestaciones cristianas como expresión artística europea. Por ello, aparecen a lo largo de toda su obra (Tannhäuser, Lohengrin…) No era nada nuevo que hubiera aparecido súbitamente en su vejez con Parsifal. De su cristiandad, que inspiraba los acentos de sus obras, ya había hablado al poeta y escritor simbolista francés Villiers de l’Isle Adam en 1868 durante la composición de Sigfrido afirmando que se sentía cristiano y que todas sus obras daban testimonio de ello. Resulta contradictorio, ya que en otros textos condena expresamente el cristianismo, en concreto, en los de su juventud. No era posible que “todas” sus obras dieran testimonio de una fe que – según sus ensayos – no poseía. De todos modos, hay que decir que lo referido no es un escrito de Wagner, sino del poeta francés acerca de una conversación que tuvo con él. Habría que ver en qué sentido se sentía cristiano como asegura el poeta. Hay datos que no concuerdan con lo que sabemos. Están en los textos del propio Wagner como estamos viendo.

A Cosima le dijo que no podía representarse a Dios, sólo lo divino. Y aún fue más lejos. En fecha posterior a la tan tardía de 1880 (cuando se supone que Wagner era piadoso y cristiano (católico, para algunos) en El Libro marrón dejó constancia de su pensamiento religioso: DIOS NO ES LA LUZ QUE ILUMINA AL MUNDO DESDE EL EXTERIOR , SINO LA LUZ QUE PROYECTAMOS SOBRE ÉL DESDE NUESTRO INTERIOR: ES DECIR, EL CONOCIMIENTO POR LA COMPASIÓN.” Lo que supone una mixtura entre Feuerbach y Schopenhauer, ambos ateos.

El mundo PARACRISTIANO de Parsifal, contiene, además, motivos de la mitología HINDÚ, GERMÁNICA y MAHOMETANA. Si vamos a las fuentes, también podemos hallar elementos CELTAS y MÁGICO-POPULARES. Para entender la relación entre lo teatral y lo religioso en Parsifal, hemos de recurrir a Religión y arte (1880). [Ya lo haremos en otro artículo]. Como dijo Magee, Parsifal no es una obra cristiana, ni religiosa, sinó una obra sobre la religión. O lo que es lo mismo, una obra en la que Wagner utiliza elementos de diferentes religiones por su valor dramático y teatral.

A la SUPUESTA CATOLICIDAD TARDÍA de Wagner hay que responder que el artista tuvo en mente componer Los vencedores (drama de inspiración budista) y Las bodas de Lutero (nada sospechoso de catolicismo). A los que piensan en la catolicidad de Parsifal a causa del ideal de castidad, hay que decirles que este ideal no es de origen católico, sino GNÓSTICO-MANIQUEO.

Finalmente, se podrá decir que conceptos como amor, compasión o piedad son de carácter cristiano. Esto no es verdad. Es cierto que el cristianismo los recoge, pero no se trata de valores que tengan su origen y exclusiva en esta religión, sino que forman parte del acervo espiritual común a toda la humanidad, independientemente del concepto religioso que se tenga o no.

Hasta aquí mi interpretación de las opiniones y datos que aporta un especialista en la materia como es, sin lugar a dudas, Martín Gregor-Dellin.

Para acabar esta entrega sobre las ideas acerca de la religión de Wagner sólo queda analizar sus últimos escritos sobre la materia: Heroísmo y cristianismo y Religión y arte.

Gobineau

Gobineau influyó a Wagner en su último periodo; aunque sus ideas no coinciden plenamente.

Heroísmo y Cristianismo (1881)

Veamos qué escribió nuestro compositor en este ensayo, publicado en Bayreuther Blätter. El texto es bastante enrevesado, confuso y contradictorio en ocasiones. Lamentablemente, su lectura se hace pesada, farragosa y aburrida. Es una pena que no se expresara con más claridad y de forma más amena quien era un poeta extraordinario. Menos mal que el otro ensayo que aborda la cuestión religiosa en esta época tardía de Wagner, Arte y religión (1880), es más inteligible y menos pesado a leer, a pesar de ser más extenso.

La influencia de Gobineau y de Schopenhauer, citados expresamente, es manifiesta. De aquí que se hable de la desigualdad de las razas, de la renuncia al mundo, del dominio de la voluntad, de las religiones indostánicas, etc.

Wagner considera positivamente a Cristo (El Salvador, El Redentor) y al cristianismo puro, pero condena a la Iglesia católica y a los eclesiásticos por su corrupción y falsedad. He extractado lo que me ha parecido más significativo del ensayo, destacando aquellas palabras o expresiones que he considerado reveladoras de su pensamiento. Lo racial aparece junto a lo religioso, ya que el autor nos presenta ambas cosas fundidas en un todo unitario, siendo imposible separarlas. Las notas son mías y responden a mi interpretación personal.

Desde mi punto de vista, estas son las ideas fundamentales del ensayo:

1.El género humano está en decadencia física y moral debido a la mezcla de razas y a la alimentación carnívora. Por ello, necesita su regeneración.

2. Las razas humanas son desiguales. Las más nobles dominan a las inferiores, pero al mezclar su sangre se produce un perjuicio para las superiores.

3. Debido a ello, el planeta camina hacia su ocaso y el género humano está condenado a desaparecer. [Pero no será así por el efecto redentor de la sangre de Cristo]

4. La raza blanca es la más noble. No existiría la historia de la humanidad sin sus creaciones. La amarilla y la negra entran en ella al mezclarse con la blanca.

5. A pesar de esta desigualdad, existe una unidad de toda la especie humana. El sufrimiento con conocimiento es la base de la evolución moral.

6. La superioridad de la raza blanca reside en su mejor organización, mayor inteligencia y control de la voluntad que se traduce en un mayor impulso moral. En las inferiores prevalecen los instintos sensoriales.

7. El dolor es la fuente de la naturaleza heroica. El heroísmo del trabajo se ha dado especialmente en las más nobles estirpes arias, alcanzando la estatura moral de los semidioses.

8. Tanto Hércules como Sigfrido (arios) se sabían de origen divino. Esta superioridad aria se manifiestaba en el desprecio hacia las razas inferiores, la arrogancia, el honor y la ausencia de miedo.

9. La dominación de los germanos del Imperio latino-semita (romano) fue la causa de su decadencia por la mezcla racial y la corrupción de la sangre aria.

10. La más alta expresión de la voluntad es la completa renuncia a la voluntad de vivir.

11. El héroe, a través de una inversión de la voluntad, bajo la forma de lo sagrado, se convierte en héroe de Dios. La fiereza es su característica.

12. El santo supera al héroe en la acción de soportar el dolor, en el sacrificio de sí mismo por los demás y en el gozo del martirio. La humildad es su característica.

13. En la Iglesia cristiana primitiva sólo los individuos sanos y fuertes eran admitidos para el voto de la renuncia al mundo. Éste era un cristianismo heroico.

14. La imagen del Redendor sufriente en la cruz expresa la compasión que disuelve el egoísmo.

15. El cristianismo surgió en un espacio geográfico caracterizado por una enorme mezcla de razas, de carácter semítico, que dejó su impronta en la helenidad y en la romanidad, configurando los rasgos esenciales de la raza latina.

16. La Iglesia católica romana, semítico-latina, con su pompa pagana y su corrupción es la responsable de las mentiras de nuestra actual civilización.

17. La sangre del Redentor, por el hecho de considerarlo divino, no pertenece a una raza determinada, sino a la unidad de la especie humana, al sufrimiento conocedor. Es el punto culminante de la aparición de criaturas en la naturaleza.

18. La libertad se alcanza por la auto conciencia del dolor a través de la anulación de la voluntad. Cuando ésta se convierte en voluntad de liberación redentora, se nos aparece como divina.

19. La sangre del Redentor es la sustancia del conocimiento, que se extiende sobre toda la especie humana, de la que es fuente primordial.

20. La unidad del género humano se refleja en sus religiones: La brahmana, cuyo defecto es que se refiere a una sola raza (aria y conquistadora); la budista, que se refería a toda la especie humana, pero que, asumida por la raza amarilla, se convirtió en superstición. En la pura religión cristiana encontramos la respuesta, ya que la sangre del Redendor purifica también las razas míseras. Se trata del antídoto para la decadencia de las razas, fruto de su mezcla.

21. La igualdad del género humano se fundamente en la igualdad moral (que el cristianismo ha de difundir por el mundo), no en la homogeneidad de las razas.

22. El verdadero cristianismo está manipulado por la tiranía eclesiástica, que no es más que un medio de dominio a través de la mentira.

23. La explotación ejercida sobre las razas más bajas es éticamente inmoral.

24. Sólo sobre el fundamento de una verdadera ética pueden florecer las artes.

Pasemos al texto de Wagner:

“Después de habernos percatado de la necesidad de una REGENERACIÓN DEL GÉNERO HUMANO (…) Cuando hemos intentado explicar su DECADENCIA con una corrupción de su sustancia física, (…) el motivo de la degeneración en la alimentación animal que pasó a sustituir a la vegetal, (…) y que la corrupción de la sangre ha traído consigo una CORRUPCIÓN del temperamento y de las CUALIDADES MORALES. (…) la ha interpretado únicamente como efecto de la MEZCLA DE RAZAS, de la cual las más nobles han obtenido más daño que ventajas las demás.

El cuadro complejo que el Conde de Gobineau nos ofrece del evento de la decadencia de las estirpes humanas con su obra “Essai sur I’inegalité des races humaines” tiene un enorme poder de convicción. No podemos negar nuestro reconocimiento a la tesis según la cual el género humano se compone de RAZAS irreconciliablemente DESIGUALES; las más nobles de entre ellas han conseguido dominar a las menos nobles, pero, mezclándose con ellas no han elevado su nivel, sino que se han hecho a sí mismas menos nobles. (…)

(1) Es razonable, efectivamente, admitir que el OCASO de nuestro planeta es algo cierto y que se trata solamente de una cuestión de tiempo; por ello, debemos también habituamos a la idea de que el mismo género humano está destinado a desaparecer en un determinado momento. Para nosotros, sin embargo, la verdadera cuestión está fuera de todo tiempo y espacio; nuestro problema es si el MUNDO tiene SIGNIFICADO MORAL. Preguntémonos, por tanto, antes que nada, si queremos acabar como BESTIAS O como DIOSES.

Cuáles son las características de aquella RAZA MÁS NOBLE, que se extravió entre las menos nobles, perdiéndolas. A pesar de toda la claridad que haya aportado la ciencia de estos últimos años al problema de la natural descendencia de las razas humanas más bajas de las especies animales a ellas más afines, haciéndolo francamente popular, es difícil explicar una derivación de la llamada raza blanca de la negra y de la amarilla.

Mientras las amarillas se consideraban a sí mismas derivadas de los monos (I), los blancos se consideraban engendrados por los dioses y se juzgaban los únicos llamados al señorío del mundo. Que no tendríamos historia alguna de la humanidad si no hubiesen existido las empresas, las victorias y las creaciones de la raza blanca, ha sido totalmente demostrado por otros; y se puede también aceptar el considerar la historia del mundo como resultado de la mezcla de la raza blanca con las estirpes de los amarillos y de los negros, allí donde éstas últimas entran en la historia, en tanto que se modifican gracias a la mezcla, y pasan a asemejarse a la raza blanca.

(I) [Sin duda, Wagner no conocía la mitología japonesa. Los nipones se suponen descendientes de los dioses, de una relación incestuosa en concreto que recuerda a los welsungos wagnerianos]

La degeneración de la raza blanca se deduce del motivo de que, incomparablemente inferior en número a las razas más bajas, se vio obligada a mezclarse con ellas, perdiendo, como hemos dicho ya, más pureza ella misma, con lo que las demás ganaran al ennoblecer, a sus expensas, sus sangres.

Si, abarcando con una mirada todas las razas, es imposible desconocer la UNIDAD DE LA ESPECIE HUMANA, si definimos su característica peculiar como capacidad, en el más noble sentido de la expresión, de SUFRIR CON CONOCIMIENTO, viendo en ella la disposición innata a la más alta EVOLUCIÓN MORAL, no nos queda sino preguntarnos en qué consiste, entonces, el mérito superior de la raza blanca, si es que la debemos situar absolutamente por encima de las demás.Con clara seguridad, Gobineau reconoce esta peculiar cualidad, (…) una RICA ORGANIZACIÓN, unida a una necesaria MAYOR agudeza de la INTELIGENCIA; (…) refrenándola [LA VOLUNTAD], se transformaría en IMPULSO MORAL: mientras la superación del intelecto, por parte del ciego y ávido querer, constituiría, en nuestra opinión, la NATURALEZA INFERIOR, dado que los estímulos de la necesidad no se traducen en motivos esclarecidos por la luz del intelecto, sino que permanecen como INSTINTOS SENSORIALES.

El DOLOR, por muy fuerte que pueda manifestarse en las naturalezas inferiores, no podrá, sin embargo, elevarse en esos oscuros intelectos sino a un conocimiento relativamente débil, siendo así que es precisamente el fuerte conocimiento del dolor lo que eleva al intelecto de la criatura más elevada al conocimiento del significado del mundo.

Llamamos efectivamente NATURALEZAS HEROICAS a aquellas en que se desarrolla este elevado proceso traduciéndose en acciones correspondientes que lo ponen de manifiesto.El tipo más sobresaliente del héroe de la leyenda helénica está contenido en el mito de Hércules. (…) En este rasgo fundamental puede quizá reconocerse un hado de los penosos trabajos en cuya escuela crecieron las más NOBLES ESTIRPES ARIAS (2) hasta alcanzar casi la ESTATURA MORAL DE LOS SEMIDIOSES: (…)

Es de aquí de donde florece a sí mismo, como fruto de las penas y de las privaciones combativas con EL HEROÍSMO DEL TRABAJO, aquel otro conocimiento, aquella otra conciencia que distingue a tales estirpes, en todo el curso de su historia, de las otras razas humanas. Tanto Hércules como Sigfrido se sabían de ORIGEN DIVINO (3): les era desconocida la mentira; hombre libre significaba para ellos lo mismo que hombre verídico.

Nunca aparecen estas características de la raza aria tan claras y puras en la historia como en el contacto de la última estirpe germánica con el decadente mundo romano. Vuelve a aflorar allá el carácter fundamental de los héroes: sirven con sangriento trabajo a los romanos, pero les DESPRECIAN como infinitamente INFERIORES a ellos, casi como Hércules despreciaba a Euristeo.

El mismo hecho de que, apenas se presentó la ocasión, se adueñasen del gran imperio LATINO-SEMITA (4), habría sido, no obstante, el motivo de su decadencia. (…) la mezcla de sangres; pero sin esta virtud, la raza germánica no tendría nada que decir.

La ARROGANCIA es la misma alma del hombre verídico, del que es libre aunque sea siervo. NO conoce el MIEDO (Furcht), SINO la REVERENCIA (Ehrfurcht), una virtud, cuyo mismo nombre, rectamente entendido, es conocido SÓLO al lenguaje de los más antiguos pueblos ARIOS; mientras el HONOR expresa la sustancia de todo valor personal, por lo cual no puede ser transmitido ni adquirido, como suele hacerse hoy en día, pero de ORIGEN DIVINO, mantiene al héroe, aún en el más vergonzoso sufrimiento, libre de toda vergüenza.

(…) no es la posesión lo que ennoblece al hombre, sino el hombre quien ennoblece la posesión; (…) apenas vemos estas costumbres corromperse y aquellas cualidades perderse de nuevo, hay que buscar el motivo en una CORRUPCIÓN DE LA SANGRE, dado que, sin duda alguna, la decadencia es acompañada de la MEZCLA DE RAZAS. 

(…) es particularmente importante el HÉROE, allá donde se levanta indignado contra la corrupción de la propia estirpe, de la costumbre, del honor, para encontrarse a través de una MARAVILLOSA INVERSIÓN DE LA VOLUNTAD, BAJO LA FORMA DE LO SAGRADO, COMO HÉROE DE DIOS. Fue una característica importante de la IGLESIA CRISTIANA (5) el que sólo individuos perfectamente SANOS Y FUERTES fuesen admitidos al VOTO de la completa RENUNCIA AL MUNDO, mientras toda debilidad corpórea, o mutilación, constituía un impedimento para ello.

Es claro que ese voto era considerado como el fruto de una de las más HEROICAS decisiones; (…)Aun cuando pueden ser muchas las ocasiones que pueden constituir un incentivo para esa COMPLETA RENUNCIA DE LA VOLUNTAD DE LA VIDA, no cabe duda de que, como fuere, es siempre expresión de la más alta energía de la voluntad. Aun cuando fuese la vista, la imagen o la representación del REDENTOR, que SUFRE sobre la CRUZ, el motivo habitual determinante de tal decisión, en todo caso se expresó siempre en la misma una COMPASIÓN disolvente de todo EGOÍSMO, (…) esa voluntad que da forma al mundo, tanto como para inducir a la misma voluntad a volverse, en un brote extremo de energía, contra sí misma.

Así vemos al SANTO superar al héroe en la acción de soportar el DOLOR, y en el SACRIFICIO de sí mismo por los demás; y es más intrépida la HUMILDAD del Santo que la fiereza del héroe, mientras su SINCERIDAD recoge el GOZO DEL MARTIRIO. 

¿Qué valor tendrá (…) la “sangre”, la calidad de la raza, para el ejercicio de un heroísmo semejante? Es manifiesto que la última revelación de la salvación, la CRISTIANA, ha salido del seno de la enorme MEZCLA DE RAZAS, comenzando con el imperio asirio-babilónico, fusionó estirpes blancas con negras, y determinó el carácter fundamental de los pueblos del tardío imperio romano. El autor del amplio trabajo que tenemos ante nuestros ojos, define tal carácter como SEMÍTICO, deduciendo el término del nombre de uno de los troncos principales de los pueblos emigrados del nordeste a las llanuras asirias, cuya influencia transformadora sobre el helenismo y sobre la romanidad demuestra, encontrando después los rasgos esenciales de la raza llamada “latina”.

Fruto de esta raza es la IGLESIA CATÓLICA ROMANA (6); sus protectores han seguido siendo los Santos que la Iglesia ha canonizado y cuyo valor no debe aparecer disminuido ante nuestros ojos por verlos hoy presentados a la adoración del pueblo en una POMPA PAGANA. Con la enorme CORRUPCIÓN, prolongada a través de los siglos de la IGLESIA SEMÍTICO-LATINA, son ya imposibles propios y auténticos santos, mártires-héroes de la sinceridad y sin la MENTIRA que se extiende a toda nuestra civilización, nos induce a admitir una sangre corrupta de sus portadores, de aquí a concluir que también la sangre del cristianismo está corrompida, no hay más que un paso.”

wagner mk

Wagner considera que la raza blanca es superior y se opone a la mezcla de razas, pero está en contra de la opresión de las razas inferiores. Piensa que todo el género humano es redimible con independencia de la raza.

NOTAS:

(1). Al leer estos comentarios acerca de la desigualdad de las razas (hoy, felizmente, rechazados por la mayoría de la población), tenemos que tener en cuenta la época en la que están escritos. Durante el siglo XIX se produce el auge del imperialismo europeo. La mayor parte de los estados de Europa occidental tenía su imperio colonial. Alemania, tras su unificación en 1871, empieza a forjarse el suyo. En estas condiciones, en las que toda África (excepto Etiopía y Liberia) y buena parte de Asia habían sido repartidas entre las potencias europeas, la raza blanca dominaba prácticamente el mundo entero.

No es de extrañar que surgieran doctrinas racistas como superestructura ideológica que justificaran esta dominación. El caso de Wagner no era, lamentablemente, el único. R. Kipling, autor del conocido Libro de la Selva, era un fervoroso defensor tanto del Imperio británico, como de la supremacía racial blanca. No obstante, si seguimos leyendo el extracto, veremos que el racismo de Wagner tiene matices que lo hacen menos reprobable como la creencia en la unidad de la especie humana o la idea de que es posible una igualdad moral  – aunque no racial – para toda la humanidad. Nada que ver, por tanto, con otros racismos del siglo XX, responsables de las mayores atrocidades. Pensemos que el mismo Marx vio en principio con buenos ojos la colonización ya que consideraba que ello suponía un avance hacia la civilización. Más tarde, el marxismo condenaría el imperialismo.

(2) No nos extrañemos del término ario, expresión que posteriormente fue manipulada por los defensores de una ideología funesta. En esta época, el avance en los estudios filológicos, llevó a la conclusión de que los pueblos que se extienden desde el norte de la India hasta la práctica totalidad de Europa hablan lenguas emparentadas.

Se trata de lenguas indoeuropeas (sinónimo de arias), que comprenden las lenguas germánicas, eslavas, románicas, celtas, el griego, las habladas en Persia, norte de la India, etc. Al tratarse de lenguas habladas por pueblos de raza blanca, se aplica la denominación de pueblos arios o indoeuropeos a estos pueblos.

(3) Obsérvese que este origen divino es anterior al cristianismo.

(4) El antisemitismo de Wagner no es algo nuevo de esta etapa final. Aparece a lo largo de toda su vida. Ya unas décadas antes había escrito su lamentable escrito El judaísmo en la música. Hay que decir que esta actitud racista era habitual no sólo en Alemania, sino en toda la Europa de la época, ya que -lamentablemente- forma parte de nuestra tradición cultural debido a motivos de carácter religioso, que nos ha presentado a los judíos como responsables de la muerte de Cristo.

No obstante, debemos recordar que Wagner, aunque antisemita, contó con la amistad y admiración de personalidades judías como Lévi, primer director de Parsifal e hijo de rabino entre otras muchas.

(5) Queda patente el buen concepto que Wagner tenía del cristianismo primitivo, Cristo y los santos.

(6) No tiene el mismo concepto de la Iglesia católica romana. La crítica es demoledora, como volverá unos párrafos después. En esto coincide con su etapa feuerbachiana, no cambia de postura. Es, por tanto, absurdo atribuir simpatías wagnerianas hacia el catolicismo, como algunos suelen hacer.

Seguimos con el texto de Wagner:

“Pero, ¿de qué sangre se pretende hablar en este punto? Nada menos que de la sangre del Redentor, que un día se volvió a derramar en las venas de sus héroes, haciendo de ellos santos. Y preguntémonos entonces: LA SANGRE DEL REDENTOR, que brotaba de la cabeza y de las heridas de la cruz, ¿hay alguien que se atreva a preguntar si ha pertenecido a la raza blanca o a alguna otra? Ya por el hecho de llamarlo DIVINO, debemos considerarlo espontáneamente próximo al manantial primero de la UNIDAD DE LA ESPECIE HUMANA: es decir, al SUFRIMIENTO CONOCEDOR. (7)

Es el último y más alto grado que alcanzó la NATURALEZA en la serie ascendente de sus formaciones creaturales; de allá en adelante, no pueden producirse especies nuevas, más elevadas (8) porque en la AUTO CONCIENCIA del DOLOR se alcanza la verdadera LIBERTAD, a través de la SUSPENSIÓN del incesante conflicto de la VOLUNTAD con sí misma.

El inescrutable abismo de la voluntad, que no se descubre en tanto que se permanece en el tiempo y en el espacio, se nos revela, al fin, tan sólo, en la ANULACIÓN, donde la voluntad, convirtiéndose en VOLUNTAD DE LIBERACIÓN REDENTORA, se nos aparece finalmente como DIVINA. Si en la sangre de la llamada raza blanca hemos encontrado el conocimiento del dolor en grado particularmente elevado, la SANGRE del REDENTOR es la propia SUSTANCIA del CONOCIMIENTO, que se derrama, como DIVINA COMPASIÓN sobre TODA LA ESPECIE HUMANA, de la cual es fuente primordial. (9)

(…) El PROGRESO ESPIRITUAL que ha realizado la RAZA BLANCA (…), en virtud de esa capacidad particularmente acentuada en ella, que, no obstante, hemos constatado como el PROPIO FUNDAMENTO UNITARIO DEL GÉNERO HUMANO, lo vemos en SUS RELIGIONES. (10)

La religión BRAHMANA constituye un testimonio extremadamente singular de amplitud de visión y de la fuerza espiritual de aquellas estirpes ARIAS que se presentan por primera vez al escenario de la historia, y que, sobre la base de un CONOCIMIENTO DEL MUNDO absolutamente esencial v fundamental, constituyeron un EDIFICIO RELIGIOSO todavía inmutable (…) Tiene sólo un defecto, el de ser la religión de una raza:

(…) el hecho de que una raza de conquistadores y de dominadores fue la que, midiendo la enorme distancia que la dividía de las razas inferiores, fundó, junto con una RELIGIÓN, una CIVILIZACIÓN mediante cuya recíproca compenetración creyó poder constituir un gobierno dotado de larguísima y sólida vitalidad, y fundada sobre un justo juicio del MUNDO y de la NATURALEZA. Una obra maestra de creación sin parangón, que envolvió a los dominadores y a los despiadadamente oprimidos en un vínculo de COMUNIÓN METAFÍSICA, que hacía imposible una sublevación de los oprimidos; incluso el generoso movimiento de BUDA en favor de la ESPECIE HUMANA se quebró contra la resistencia de la rígida fuerza racial de los blancos dominadores, y fue en su lugar asumido por la RAZA AMARILLA, que después lo convirtió en algo rígido, de la tradición salvífica a una organización SUPERSTICIOSA.

Pero ¿a través DE QUÉ SANGRE PODÍA, pues, FLORECER del genio de la HUMANUDAD, cada vez más conocedora de su dolorosa pasión el SALVADOR, si la sangre de la raza blanca había palidecido de una forma manifiesta?En cuanto al surgir del hombre actual, SCHOPENHAUER avanza incidentalmente una hipótesis penetrante, que puede parecer convincente, haciendo referencia a la LEY FÍSICA (11) del crecimiento de la energía en razón de su compresión (…); nuestro filósofo se ve, así, inducido a admitir que la ENERGÍA GENÉTICA ANIMAL, como consecuencia de un defecto de organización que poseían ciertas especies, amenazadas hasta la aniquilación por fuerzas antagónicas endógenas, se eleva de vez en cuando en una pareja a tal tensión que provoca en un seno materno no sólo un individuo más altamente organizado, sino nada menos que una nueva especie.

La SANGRE del REDENTOR podría haber brotado de la tensión extrema de la VOLUNTAD que anhelaba la LIBERACIÓN, algo así como una DIVINA SUBLIMACIÓN, que podría SALVAR AL GÉNERO HUMANO decadente en sus razas más nobles. (…)

Redentor, que es la SIMPLICIDAD DE SU ENSEÑANZA la cual consistió casi, exclusivamente en ejemplos. La SANGRE DE TODO EL GÉNERO HUMANO QUE SUFRE, que se sublimaba en aquel maravilloso nacimiento, no podía correr en interés de una sola raza, aun cuando fuese la más excelente; se dio a todo el género humano, para su más alta purificación de toda mancha de la sangre. De aquí deriva la sublime simplicidad de la PURA RELIGIÓN CRISTIANA (12), mientras, por ejemplo, la brahmanica, que dirigió el conocimiento del mundo a la consolidación del dominio de una raza privilegiada, se perdió en el artificio, hasta llegar a absurdos, mientras, a pesar de ello, se corrompía por mezcla la sangre de nobilísimas razas.

El disfrute de la SANGRE DEL REDENTOR purifica también a las RAZAS ÍNFIMAS, según el símbolo del último sacramento verdadero de la religión cristiana. Fue, pues un ANTÍDOTO contra la DECADENCIA de las RAZAS producida por su MEZCLA; quizá este planeta produjo el MILAGRO de la VIDA, para que sirviese un día a ese ORDEN DIVINO.

No desconocernos el ABSURDO de la hipótesis, según la cual el GÉNERO HUMANO está destinado a llegar a una total y homogénea IGUALDAD, y admitimos que una tal HOMOGENEIDAD no puede aparecérsenos sino como una imagen francamente espantosa, como lo que Gobineau nos presenta al final de su obra.

Semejante imagen nos es, sin embargo, REPUGNANTE (…) nuestra civilización debemos reconocer como propia y auténtica cuna de las MENTIRAS del extraviado género humano; con ese espíritu sincero que nos ha abandonado, desde que hemos perdido la nobleza de la sangre, y hemos visto la SALVACIÓN misma otorgada a nosotros por el VERDADERO ESPÍRITU DEL MARTIRIO DEL CRISTIANISMO y encallada en el desierto de la TIRANÍA ECLESIÁSTICA, que no es sino un medio de DOMINIO por medio de la MENTIRA. (…) traiciona dolorosamente su origen en un matrimonio concluido según las más perfectas reglas de la estirpe, pero SIN AMOR. (13)

Si queremos, con todo, intentar llegar a entrever, a través de todos estos errores, algo que nos haga esperar en un futuro mejor del género humano, (…) las capacidades creadoras de la raza más noble a través del predominio justificado en sentido puramente natural, y la EXPLOTACIÓN ejercida sobre las RAZAS MÁS BAJAS, han conducido a un ORDEN DE COSAS INMORAL (14), también una posible igualdad homogénea de todas las razas, que se hiciese por mezcla, semejantes las unas a las otras, no produciría ciertamente un mejor efecto.

La IGUALDAD, en todo caso, es tan sólo concebible como fundamentada sobre la conquista de una IGUALDAD MORAL, como la que nos parece que el CRISTIANISMO esté llamado a difundir en el MUNDO.

Que, después de una verdadera florescencia estética de las ARTES, pueda desarrollarse sólo sobre el fundamento de una VERDADERA, y no puramente “racional”, ETICIDAD (…) es un hecho del cual la vida y los dolores de todos los grandes poetas y artistas del pasado nos ofrecen una rica enseñanza. (15) (…)”

NOTAS:

(7) Lo divino, próximo a lo humano. Este párrafo concuerda tanto con Feuerbach como con Schopenhauer, quienes defienden la divinidad del hombre, en el sentido de que los dioses son proyecciones de lo humano.

(8) Esto recuerda la Teoría de la Evolución de Darwin, ya conocida en época de Wagner. Da la impresión de ser una explicación no teológica, sino científica del surgimiento de las especies.

(9) Esta idea contradice, al menos aparentemente, lo anterior.

(10) Influencia orientalista de Schopenhauer. Wagner ve en las diferentes religiones algo común a todas la civilizaciones y seres humanos.

(11) Intento de explicación científica, vía su filósofo favorito del origen y cualidades de la sangre de Cristo.

(12) A pesar de su respeto a otras religiones, considera que “la pura religión cristiana” es la que responde mejor a su concepto ético.

(13) El amor, tema recurrente en Wagner, que impregna toda su obra.

(14) Vuelve a salir el Wagner revolucionario de Dresde contrario al dominio de los poderosos.

(15) Toda la obra, pensamiento y vida de Wagner estuvieron al servicio del arte, de un arte comprometido éticamente y no concebido como puro pasatiempo o entretenimiento burgués.

Como dije anteriormente, con la próxima entrega, dedicada al ensayo Religión y Arte (1880), finalizaremos este dossier sobre Wagner y la religión.
 

 

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Quant a rexval

M'agrada Wagner, l'òpera, la clàssica en general i els cantautors, sobretot Raimon i Llach. M'interessa la política, la història, la filosofia, la literatura, el cinema i l'educació. Crec que la cultura és un bé de primera necessitat que ha d'estar a l'abast de tothom.
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