Derecha, izquierda y puestas. Sobre la estupidez humana.

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Einstein: La estupidez humana es infinita.

Dijo Einstein: “Solo hay dos cosas que son infinitas: la estupidez humana y el universo. De la segunda, no estoy seguro…” Tenía razón, la estupidez humana es infinita.

Los hay tan estúpidos que me llaman “filonazi” porque me repugna que en Tannhäuser salgan unos señores cagando para fabricar biogás o porque en Lohengrin aparezcan unos repulsivos ratones de no sé qué experimento. Yo pensaba que filonazi era otra cosa. Ya se sabe, la estupidez humana es infinita. Igual es que no he comprendido algo tan intelectual como el “Konzept”, que hay que decirlo en alemán para que parezca que eres más listo.

Agradezco la participación en mi blog, y la discrepancia, faltaría más, pero no puedo consentir que me calumnien, me insulten y me digan “filonazi”. Igual lo aguanto una vez, pero no más. No solo porque no lo sea sino porque se falta a la memoria de mi tío, héroe de guerra, que fue torturado y asesinado por los nazis cuando trataba de unirse a la resistencia francesa Por ahí no paso. Me llamo Regí en su honor y soy tan antifascista como él. Ningún  descarado niñato que se cree que es algo me da lecciones a mí y menos me insulta. Me lo impide mi sangre.

publica_2El que escribe esto milita desde hace más de treinta años en organizaciones antifascistas y ha contribuido en lo que ha podido para que se construya una escuela en Gaza teniendo a todos sus hermanos en el paro. El progre de salón es tan inteligente que cree que si eres de “derechas” te gustarán las puestas “tradicionales” y viceversa. Como él es el colmo de la progresía le gustan las puestas más disparatadas que se pueda imaginar uno. A más mierda, porque de eso hablamos, más progresía. Lo siento, mi concepto de la política no coincide con este planteamiento tan pueril e ilógico.

Para participar en mi blog, solo hay que escribir. Pero hay un límite, claro. Cuando alguien te insulta varias veces y te llama sin empacho “filonazi”, corto por lo sano. Motivos familiares. Como dije, en mi familia tenemos muertos a manos de esa gente, incluso un héroe de guerra. Un señor que no puede presumir de lo que yo presumo, probablemente porque sus orígenes sean los opuestos a los míos, no me insulta en mi blog. No hay nada que discutir con quien no sabe hacerlo y está lleno de prejuicios. Yo hablo claro, quien quiera ofenderse que se ofenda, pero las inmensa mayoría de las puestas son deleznables desde mi punto de vista. Si a alguien les gusta, que las disfrute. Yo digo lo que pienso.

bieito

Considero que lo que hace Bieito con la ópera es una tomadura de pelo.

Derecha-izquierda. Es para reír. Conozco a personas bien de derechas, tanto de la NNGG como del sector más derechista del PP que dicen que les gusta Bieito. Y mucha gente de izquierdas, que las aborrece. No creo que esta sea una buena manera de medir el ideario de una persona. El fundador del asunto, Wieland Wagner era militante del Partido Nazi. Por otra parte, Stalin, suponemos que de izquierdas, prohibió las “moderneces burguesas” e impuso el “realismo socialista”, que era muy conservador en las formas y contenidos. Stravinsky era muy “avanzado”, pero era un fascista de cuidado. Así podríamos seguir y seguir hasta el aburrimiento. Lo dejamos con R. Strauss, ultraconservador en lo político pero que compuso óperas tan avanzadas y audaces como Salomé y Elekta. A mi me encanta todo Strauss, ¿Seré un facha perdido? ¿Un progre ultramoderno? Estupideces, hay straussianos de todo signo, como wagnerianos los hay desde la extrema derecha a la extrema izquierda. Dejémonos de tonterias. De lo que hay que hablar es de gustos estéticos y de sinceridad puesto que hay quien hace creer que le gustan las mierdas que cagaron en Tannhäuser para parecer “moderno”. Puccini era fascista declarado y a mí me encantan sus óperas. No seamos niñatos.

Particularmente me importa un pepino lo que le guste a cada cual. Lo que sé es que si un estafador es el encargado de la escena a mí no me pilla. Que estafe a los bobos que los hay a raudales. Pseudointelectuales de tres al cuarto. Allá ellos.

Desde luego no soy de ninguna especie rara del planeta, al contrario, soy de la mayoritaria. Los otros callan. No se atreven a decir que el rey está desnudo para que no piensen que son tontos. Allá ellos. He leído y he hablado sobre el tema.

Plácido_Domingo,_2008

Plácido Domingo, mi tenor favorito.

Empiezo con Plácido Domingo. Lo vi en el Liceu en el Parsifal de la momia. Lo llamo así porque me importa bien poco el nombre el engañabobos de turno. Creo que era la Meyer la que iba envuelta en telas a lo momia. No se le veía más que los ojos y la boca. Se arrastraba muy bien por el suelo. Había una vía de tren y un trenecito que vaya usted a saber qué porras hacía ahí. Me sé el libreto de memoria. Eso no era Parsifal. Me encantó cómo cantó Domingo. Mucho mejor que de joven. A mi lado había una señora con un collar de perlas roncando. Mi butaca era sin visibilidad pero me bajé y me puse al lado de la roncante. El pobre Plácido no podía apenas moverse. Primero iba vestido con un enorme pelucón de The Last of the Mohicans, luego lo disfrazaron de The Great Samurai. Un milagro poder cantar así. La producción era una porquería que no tenía por dónde cogerla. Una basura.

Un buen día viene Plácido a València para cantar Sigmund. Concedió una especie de mesa redonda a los aficionados. Me levanté, pongo por testigo a Justo Romero, entonces encargado de estas tareas en les Arts, y le hice unas preguntas. Lo pongo por testigo porque hay quien dice que miento. Me levanto, le digo que era mi tenor favorito y que su Wagner me convenció plenamente. Añadí que consideraba ridícula la escenografía y que la vestimenta que llevaba no le dejaba cantar libremente. El tenor soltó un “Hombre…” bien expresivo. Ya lo había visto antes en la TV3 – antes de que el PP valenciano cortara la emisión – en una entrevista que le hizo Júlia Otero. Ya se quejaba el tenor del “disfraz” que tenía que ponerse, lo que pesaba y el calor que producía. A la salida, le volví a abordar. Pregunta directa: ¿A usted le gustó esa escenografía? Me respondió: “Muchacho, eso no le gusta a nadie, pero es o que hay.” Os doy mi palabra de que soy literal. Ni el gran Plácido es libre de decirle al regidor de turno, métete la metralleta por el culo.

La que sí que tuvo ovarios fue Montserrat Caballé. Uno de esos del lobby había ambientado Norma en Vietnam o un lugar así. El caso es que la soprano catalana tenía que cantar “Casta Diva” metralleta en mano. Y se negó en redondo. “Yo no canto con la metralleta o cancelo.” No canceló. La metralleta se la metería el regidor por dónde le cupiera.

Esta es mi diosa. No hay nada que se le pueda comparar. Sin neones, ni salsa de tomate que le obligan a ponerse los regidores del Konzept.

Otro caso. Waltraud Meier ha hablado en varias ocasiones conmigo, de los que me congratulo puesto que es mi diosa y me ha contado cosas que en público se corta por la tiranía de los regidores. Tengo testigos por si alguien desea comprobarlo. Uno de ellos es Yaron Traub. Resumo Cuatro conversaciones en una. Fue en inglés. “Eres mi cantante wagneriana favorita. Te amo. Quiero morir escuchando tu Liebestod con Barenboim.” Ya me la había ganado. Le pregunté por Bayreuth, en concreto por los ratones repulsivos. Al principio hacía juegos malabares, luego, ante mi insistencia, que soy un pesado, dijo. “Desgraciadamente, hoy en ópera prima lo visual sobre lo musical”. Ya en privado volví a preguntar-le por las ratas.”Disgusting” (Asqueroso) y me do una buena noticia. Esta temporada vuelve a València en versión concierto, sin ratas, sin mierdas… Hace unos cuantos años que viene pues es amiga de Traub, el asistente de Barenboim en Bayreuth.

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No siempre me gusta el trabajo de Kupfer, pero merece mis respetos.

Kupfer. Hay quien ha puesto en duda mi palabra sobre Kupfer. Sin duda no ha visto su puesta en Salzburgo de este año, su estupendo Rosenkavalier. Para quien no lo sepa, una puesta totalmente respetuosa con en libreto. Y es Kupfner, antaño “enfant terrible” cuya obra me ha satisfecho en unos casos pero no en otros. Me encantó su Ring del Liceu. Yo no soy un fanático de respetar hasta el punto y coma de los libretos. Eso solo lo puede creer quien se haya formado una caricatura de mí. Creo que hay espacio suficiente para la labor del regidor, pero no para ningún Konzept que no se el del autor. Por eso, no me gustó su Tannhäuser con los cantantes revolcándose en el piano. El Anillo, fenomenal. Me lo compré. Como me gusta leer, leí una entrevista que le hicieron. Kupfer habló muy negativamente de los regidores que sin conocer la obra se inventan tonterias para llamar la atención y que se fijen en ellos. Kupfer conoce a la perfección la obra de Wagner, a diferencia de otros regidores que incluso alardean de su desconocimiento y desprecio por el autor. Eso, señoras y señores dijo Kupfer para la prensa británica. Algún cantamañanas ha criticado su Rosenkavalier de Salzburgo por ser fiel al libreto. Los hay para todo.

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Matti Salminem, mi primer Hagen.

Otro señor de quien leí pestes escénicas en València fue Matti Salminen. Fue en la prensa local. No se cortó ni un duro. Dijo que tanto cachivache de La Fura para el Ring le molestaba, que ya estaba harto de las ocurencias de esta gente y que se negaba a subirse a una de las grúas fureras. Así de claro. En el Liceu, Decker, el de las sillas, le obligó a subirse a una sillaza de cuatro metros que “simbolizaba” el poder. Matti, ya mayor, casi se cae. Estaba hasta las narices de tanta payasada. Para los incrédulos, la noticia salió en el Levante.

Cuando Solti fue a Bayreuth le tocó uno que iba por el rollo marxista del Anillo. Solti enfureció y dijo. “Ya está bien. Yo he venido a dirigir el Anillo de Wagner, no el de Marx.” Como es sabido, fue un desastre.

Termino con Simon Estes. Un estupendo Holandés. Vino a València a cantar el Bautista de Salomé en versión concierto. Le preguntaron qué opinaba de las óperas en versión concierto. Dio esto: “Las prefiero a las representadas. Los directores de escena te hacen cantar en posturas ridículas y la escenografia no tiene nada que ver con la obra.” Publicado en Levante.

Y como colofón las palabras del veterano Bryan Magee en el sentido de que los regidores ocupan un lugar demasiado alto en el escalafón de la ópera y se comportan como unos tiranos que ponen la obra a su servicio. Este señor no es flonazi, sino marxista. Lo dice en su libro “Aspects of Wagner”, que también está traducido al castellano.

Si indico los nombres de los testigos o de las publicaciones consultadas es porque no faltará quien negará lo que es escrito o afirmará que “está fuera de contexto” o directamente me dirá “mentider” (mentiroso) y da la casualidad de que mi señora madre no parió a ningún embustero, cosa que no todos pueden decir.

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Quant a rexval

M'agrada Wagner, l'òpera, la clàssica en general i els cantautors, sobretot Raimon i Llach. M'interessa la política, la història, la filosofia, la literatura, el cinema i l'educació. Crec que la cultura és un bé de primera necessitat que ha d'estar a l'abast de tothom.
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