El nacionalismo en Wagner y Verdi (I)

V_E_R_D_I

Viva VERDI

El concepto nacionalismo es muy amplio y tiene muchas lecturas e interpretaciones.

Aquí me referiré al político y al cutural, que suelen ir de mano, ya que el primero se basa en el segundo. El nacionalismo político se refiere a las aspiraciones que tiene un pueblo o nación de constituir su estado propio bien separándose de la entidad política que lo engloba y oprime – caso de los imperios plurinacionales como el Austro-Húngaro – o bien unificando los estados en los que se halla dividida la nación – caso de las unificaciones italiana y alemana. El nacionalismo cultural consiste en valorar la lengua y cultura propias recuperando su pasado esplendor, tradiciones, leyendas, etc. para modernizarlas y proyectarlas hacia el futuro superando la imposición de lenguas y culturas foráneas. Un ejemplo típico sería el finlandés, cuya lengua y cultura estaban en peligro de extinción debido al proceso de sometimiento a la lengua y cultura suecas durante siglos.

Suele decirse, entre otras cosas, que Wagner era antisemita y nacionalista. Lo primero era fruta de su tiempo y de siglos atrás, no por ello deja de ser rechazable. Sin embargo, ser nacionalista no es algo de qué avergonzarse, más en una época en la que despertaban los pueblos y el nacionalismo se extendía por toda Europa, no solo el político, sino también el cultural y el musical. Y puestos a ser nacionalistas, si hemos de juzgar por las biografías y – especialmente – por las obras, Verdi es inseparable del nacionalismo político, como podemos leer en sus libretos y bien que lo sabían las autoridades militares de ocupación austriacas del Milanesado. El coro de los esclavos de Nabucco es bien explícito – aunque metafórico – como el acrónimo “¡Viva V.E.R.D.I!” (Víctor Enmanuel, Rey de Italia). Desconozco y no me interesa si Verdi era o no antisemita. El caso es que mientras en ninguna obra de Wagner se mata a ningún judío – ni siquiera aparecen – en Il trovatore – en cuyo libreto intervino el propio Verdi por defunción del libretista un conde quema a una gitana y otra gitana quema a un niño sin que nadie se atreva a decir que estamos ante una premonición o apología del Porraimos u holocausto gitano por parte de los nazis o que Hitler se inspiró en esta ópera verdiana para exterminar a los gitanos. Sobre un millón de gitanos acabaron en hornos crematorios.

 

Empiezo con Meistersinger, obra de la que tanto abusaron los nazis y que es tenida por el summum del nacionalismo y antisemitismo, especialmente por la famosa “arenga” que provocaba en nacionalistas y nazis ponerse de pie y cantar a coro, brazo en alto o no, según la época. Mucho le costó a Siegfried Wagner evitar esta manifestación de euforia. Yo la compararía al coro de los esclavos de Nabucco y sus alusiones a la “patria bella e perduta”, himno oficioso italiano que también hace ponerse de pie y cantar, con el brazo en alto en época de Mussolini dirigido por el fascista Mascagni, el de la Cavalleria rusticana. En esto no repara nadie. Recomiendo un youtube patriótico anti-Berlusconi con el público en pie cantando el “Va pensiero” ante las narices del destructor de la cultura italiana. Esto es lo que se llama “nacionalismo político y cultural”, cosa que me parece muy bien y que no niega el cosmopolitismo o el sentimiento fraterno universal como hay quien se empeña en hacer creer. Todos somos de un lugar al que amamos y no por ello dejamos de ser ciudadanos del mundo y de tener sentimientos positivos hacia lo foráneo.

Sobre Meistersinger conozco una anécdota. Wagner tenía por costumbre leer en público de forma dramatizada sus “poemas” (libretos). Cuando leyó este, le dijeron que no hacía falta que lo musicara, que así ya estaba bien para el teatro. Esto da una idea de su valor dramático y poético. De hecho, esta obra queda mejor en DVD que en CD porque es tan teatral que tienes que ver la acción. De todos modos. No es mi obra favorita. Me va más la tragedia, aunque he conocido a muchos wagnerianos que la ponen como number one. Conocí a una señora de Barcelona jubilada que “se estrenó” con esta obra en Hamburgo, era su favorita. Sobre el contenido, todo el rollo de racismo, antisemitismo, etc. es falso.

Hanslick n

Hanslick

Se dice que Beckmesser es judío, una caricatura del judio tipo vista por los antisemitas, una burleta de Hanslick, el famoso crítico antiwagneriano, que era muy conservador, de la línea de Mendelssohn y Brahms y en contra de Wagner o Liszt. Hay quien afirma que era judío, lo que el interesado niega. Resumiendo, Beckmesser no es judío, no puede serlo por ocupar un cargo público vetado entonces a los judíos. Y sea o no judío Hanslick, lo cierto es que Wagner lo ridiculiza en la figura de Beckmesser por su carácter conservador en música. En principio Wagner pensó llamar a su personaje igual que al crítico. Por cierto que al principio era wagneriano y acabó atacándole sin piedad. Tiene un libro De lo bello en la música en la que casi página a página la emprende contra Wagner. Era la diatriba entre los partidarios de la música “pura” y la “programática” Sobre el nacionalismo, es evidente que lo hay aunque se refiere al “nacionalismo cultural”. Se realiza una loa al “sagrado arte alemán”, lo que no está reñido con el arte en general. Ser alemán es la forma que tienen los alemanes de ser humanos. El arte alemán es arte universal y al mundo dirige Wagner este arte reclamando el papel de “lo alemán” en relación con su influencia en él. Algo de “nacionalismo político” también hay, al principio de la mal llamada “arenga de Sachs”, según Wagner, “himno al arte alemán”, cuando alerta sobre un peligro extranjero. Se refiere a Francia, ya que están en la época de las guerras franco-prusianas.

En Verdi – y de esto muchos no se percatan – las alusiones al “nacionalismo político” son evidentes. En Nabucco los esclavos cantan a la “patria“, palabra que también aparece en las óperas de Wagner. La palabra “patria” en castellano se escribe en alemán Heimat y Heimatland. Las encontramos, entre otros lugares en:

 Holandés: conozco todas las tierras, menos una, ¡mi patria! (mein Heimatland)

 Tannhäuser: (Coro de los peregrinos): Estoy alegre de verte, oh patria (Beglückt darf nun dich, o Heimat, ich schauen…)

Tristan: Marinero (Acto I): Frisch weht der Wind der Heimat zu… 

Tristan: (Acto III): im echten Land, im Heimatland.

                   Verdi  WAGNER

Verdi se dedicó a la política durante un tiempo, incluso fue diputado. Wagner, tras la debacle de 1849, se aparta de la política y se centra en el arte que, por otra parte, siempre fue su prioridad.

El siglo XIX y buena parte del XX son eminentemente nacionalistas. Se desmiembran los imperios y se produce la primavera de los pueblos. Nadie escapa a este fenómeno. Wagner no es un caso aislado, sino un botón de muestra. Todos son nacionalistas: Liszt, Chopin, Dvorak, Smetana, los rusos, Sibelius

¿Era Bartok nacionalista? Sí. ¿Hay algo de nacionalismo en El castillo de Barbazul? Sucede en un lugar indefinido y simbólico que en nada recuerda a Hungría, PERO está escrita en húngaro, no en alemán o italiano. ¿Por qué? Porque es el fruto del sentir nacional del compositor. Hay quien considera que una mús -ica es nacionalista si recoge el folklore de la tierra, pero se trata de un reduccionismo sin sentido ya que una obra puede contener elementos folklóricos sin ser nacionalista – caso de Bach,  Haydn o Mozart – y viceversa, una ópera como la de Bartok adolece de ello y se considera la ópera que inaugura la escuela nacionl húngara. No debemos olvidar dos cosas fundamentales: el marco histórico y cultural en el que el compositor realiza su obra y su intencionalidad.  Tampoco el uso de la lengua propia es garantía de nacionalismo. Mozart compuso El rapto en el serrallo y La flauta mágica con libreto en alemán sin que ello las convierta en nacionalistas. Ni era el momento histórico ni la intención del autor.

 

Digo esto porque ¿en qué hemos de basarnos par decir si una obra es o no nacionalista? Posiblemente sea suficiente con alguna pincelada; lo contrario sería convertir en ópera el himno nacional. El nacionalista no lo es siempre y en todo contexto y situación. Nadie niega que Nabucco es una ópera nacionalista. De hecho el coro Va, pensiero es el himno oficioso de Italia, y no dice ni una palabra ni de Italia ni de los italianos, sino de los hebreos y sus dominadores. Se estrenó en Milán, ocupada por los austriacos. El coro cuajaba con los ideales de independencia del Risorgimiento, conviertiéndose Verdi y la obra en símbolos de la unidad italiana. En el libreto hay alusiones bíblicas; se cita a Nabucodonosor, la destrucción del templo de los judíos, Babilonia, el Éufrates, Baal, etc. Veamos qué dice el coro:

HEBREOS 

¡Ve, pensamiento, con alas doradas,

pósate en las praderas y en las cimas

donde exhala su suave fragancia

el dulce aire de la tierra natal!

¡Saluda las orillas del Jordán

y las destruidas torres de Sion!

¡Oh, mi patria, tan bella y perdida!

¡Oh recuerdo tan caro y fatal!

Arpa de oro de fatídicos vates,

¿por qué cuelgas muda del sauce?

Revive en nuestros pechos el recuerdo,

¡Que hable del tiempo que fue!

Al igual que el destino de Sólima

Canta un aire de crudo lamento

que te inspire el Señor un aliento,

que al padecer infunda virtud,

que al padecer infunda virtud,

que al padecer infunda virtud,

al padecer, la virtud!

Lo que se entiende como himno nacionalista italiano, no menciona ni al Tíber ni a Roma, sino al Jordán y a Jerusalen (Sion). La “patria” a la que se refieren es a la de los hebreos de la que han sido expulsados por Nabucodonosor, pero en las circunstancias en que tuvo lugar el estreno, la lectura fue diferente: se identifica a los esclavos hebreos que anhelan con volver a su patria con los italianos, que quieren construir la suya. Nabucodonosor y Babilonia serán el Emperador y su Imperio Austro-Húngaro que oprime a los italianos, al menos a los del Milanesado.

 

No hay nada más en el aburrido libreto que se refiera a Italia ni a los italianos. Es una historia bíblica contada a su manera por el libretista Temístocle Solera. Sin embargo, la obra es considerada nacionalista cuando no hay nada escrito en ese sentido. Wagner sí que hace alusiones concretas en algunas de sus obras. Verdi también lo hace. Eso sí, ninguno ejerce como nacionalista full time.

Como Wagner, Verdi también tuvo sus fracasos. Con Nabucco triunfa, a lo que no es ajena la lectura política que hace el público en clave nacionalista. Sin embargo, en su obra anterior, Un Giorno di Regno, el fracaso fue tal que el italiano pensó en dejar la ópera.

Todo esto destruye la teoría de que una obra no es nacionalista por el hecho de estar situada en otra geografía, historia o por el contenido de la misma. Eso sería muy trivial.

Wagner también tuvo un gran éxito de público con Meistersinger, a lo que no es ajeno el hecho del clina nacionalista que rodeó su estreno en pleno proceso de unificación alemana con las guerras franco-prusianas.

 

Para Wagner, como para cualquier nacionalista alemán, el Rin es el río nacional. En una de sus autobiografías, cuenta el joven sajón que, tras el fracaso parisino llegó al Rin y se puso a llorar de emoción por volver a ver su patria alemana. Por eso, el hecho de que el Rin sea el río sagrado en Der Rin y no ningún otro tiene su razón de ser: situar los hechos en un lugar determinado. Recordemos que Wagner se inspira sobre todo en las sagas islandesas y en el posterior Nibelungenlied. En Islandia no hay ríos importantes. Desde luego, no se cita al Rin en ningún texto islandés. En el poema épico alemán se cita al Rin, pero tan solo la primera parte de lo que se narra afecta a Der Ring en concreto a parte de la última jornada. Que la obra tenga alcance universal es indiscutible, así como su alemanidad; lo mismo pasa con El Quijote, centrado en una zona muy concreta, La Mancha, pero de alcance asimismo universal. Sucede con todos los clásicos, aunque siempre se encuentra uno a quien la palabra “nacional”, “nacionalista”, “nacionalismo” espanta no se sabe por qué, ya que todos somo de un sitio y del mundo simultáneamente. Wagner no deja de ser universal por ser nacionalista alemán. Pensar lo contrario es absurdo y responde a una visión ideológica determinada.

“Acabé por mandar mi nuevo trabajo a Meyerbeer, que estaba en Berlín, rogándole procurase su admisión en el teatro Real de esa ciudad. La cosa se hizo bastante de prisa. Estando ya admitido mi Rienzi en el teatro Real de Dresde, al ver en perspectiva la representación de dos de mis obras en las principales escenas alemanas, me asaltó involuntariamente el pensamiento de que por suerte singular París me había servido extraordinariamente para Alemania. En cuanto a París mismo, nada tenía que hacer en él ahora durante el curso de algunos años; lo abandoné, pues, en la primavera de 1842. Por primera vez vi el Rhin… con los ojos humedecidos de lágrimas, juré ¡ pobre músico! una fidelidad eterna á mi patria alemana.”

(Recuerdos de mi vida. 1813-1842. Wagner)

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Quant a rexval

M'agrada Wagner, l'òpera, la clàssica en general i els cantautors, sobretot Raimon i Llach. M'interessa la política, la història, la filosofia, la literatura, el cinema i l'educació. Crec que la cultura és un bé de primera necessitat que ha d'estar a l'abast de tothom.
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