Las estéticas musicales de Berlioz y Wagner (II)

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Imatge

El libro de Enrique García Revilla La estética musical de Héctor Berlioz a través de sus textos (Universitat de València) es altamente recomendable por diversos motivos. En primer lugar porque prácticamente no tenemos nada en castellano sobre el compositor francés. Compositor que también era escritor, teórico de la música, de la ópera y filósofo. Un hombre del Romanticismo que recuerda a los del Renacimiento: artista total y más que artista.

En segundo lugar tiene un interés añadido para el wagneriano, como el que escribe estas líneas, admirador tanto del alemán como del francés sin olvidarnos de un italiano, Puccini que, a mi modo de ver tiene más de Wagner o Berlioz que de Verdi, con excepción de su última etapa. Me refiero a la continuidad dramática, a la importancia del libreto, a la síntesis de las artes al servicio del drama.

Dice con acierto Enrique que se podrían hacer extensos estudios sobre el binomio Berlioz-Wagner, y a fe que es cierto. En mi segunda lectura del libro – que es para leerlo, releerlo y consultarlo una y otra vez – he ido tomando nota de las alusiones y comparaciones que se hace con Wagner y su estética, de manera que me he encontrado con lo que podríamos denominar un estudio preliminar comparativo entre ambos compositores. Hay diferencias, claro está, pero la similitudes son extraordinarias. Por eso, llama la atención el ingente número de estudios que se han hecho entre Wagner y verdi, que son opuestos en lo musical y antagónicos en todos, aunque Verdi, sin llegar a reconocerlo jamás, llega a converger con Wagner – y con Berlioz – en elo fundamental, es decir, la continuidad dramática. A pesar de las similitudes entre las estéticas wagnerianas y berliozanas no hay que yo sepa, al menos, ningún estudio comparativo. Al menos en castellano o catalán.

Hay que resaltar una gran diferencia en cuanto a su calidad de escritores. Si compramos las Mémoires de Berlioz con Mein Leben de Wagner, el francés gana por goleada. En el primer caso, estamos antes una un escrito biográfico de gran valor literario, con ironía y sentido del humor. Para desgracia del wagneriano, el segundo es pesado de leer. Afortunadamente, ambos compositores son autores de libretos que son auténticos poemas, llenos de belleza y de gran valor dramático, que es lo que al fin y al cabo importa. La música en ambos es sublime. Realmente los libretos están pensados para la música y de ellos brota produciéndose una fusión que sublima aún más el valor de las dos caras de la misma moneda: la poesía y la música, la música expresiva, de acuerdo con Berlioz o la obra de arte total, según Wagner.

Afirma Enrique que se equivocaron tanto el uno como el otro, ya que es la música la que realmente sostiene la obra. No seré yo quien quite importancia a la música, pero sí debo decir que los libretos tienen vida propia. De hecho, se han realizado adaptaciones de los de Wagner en forma teatral, de cuento infantil, narración para adultos, etc. Estoy convencido de que alguna de las obras de estos geniales artistas se podría representar en un teatro sin música.

Sin ánimo de ser exaustivo, ante de dejaros con párrafos seleccionados – por mí, claro – del libro de Enrique, me gustaría comentar algunos paralelismos entre ambas estéticas:

1-Ambos rechazan las formas académicas de la música de su época así como el componente económico del arte. Rompen los límites establecidos.

2-Pretenden devolver a la ópera su sentido original, es decir, drama in música, drama musical, la música expresiva, eliminado números aislados para conseguir una melodía continua y una unidad dramática, sin interrupciones debidas a las arias de lucimiento a la italiana.

3-En ambos casos estamos ante artistas autosuficientes que escriben sus libretos o seleccionan personalmente los textos a musicar. Incluso manifiestan su interés por la acústica de la sala, cosa asombrosa para su época.

4-Ambos son escritores con mayor o menor fortuna tanto en lo referente a lo musical como a lo filosófico, aunque Berlioz manifestara que no le interesaba la filosofía sus escritos lo desmienten. Escribieron sus autobiografías, miles de cartas con intención o resultado literario, etc.

5-Ambos admiraron y tomaron como modelos a Gluck, Spontini y Beethoven. Fueron admiradores de Shakespeare y de la Antigüedad grecorromana; de hecho, el modelo que tratan de construir se basa en la tragedia griega.

Gluck_painted_by_Joseph_Duplessis  Beethoven  Shakespeare

6-Tuvieron una relación de mutua admiración, aunque hay que tener en cuenta que el francés era una década mayor, de manera que es de suponer que la admiración de Wagner fuera anterior. El sajón siempre lo elogió. Quedó hechizado antre la sinfonía dramática Romeo y Julieta, una obra tan bella como rompedora y revolucionaria que personalmente considero heredera de la Novena de Beethoven. En Tristan und Isolde que, no deja de ser argumentalmente una variante de los amores imposibles que acaban trágicamente, como Calixto y Melibea, Wagner evoca la música de la sinfonía dramática en el preludio del Tristan.

Os dejo ahora con los textos de Enrique. Las negritas son mías y las he puesto para resaltar la idea que expresa el párrafo.

Que disfrutéis de la lectura como yo lo he hecho.

Regí

Extractos del libro en el mismo orden en que aparecen en él:

         Berlioz-1  WAGNER

“Frente al vacío casi absoluto de estudios berliozianos en el seno de la institución universitaria española, una cantidad creciente de brillantes académicos británicos, franceses y norteamericanos, llevan recogiendo desde comienzos del siglo XX un número siempre en aumento de datos necesarios para un conocimiento del hombre y de la obra. No obstante, no es posible encontrar en ellos un apartado específico que permita incluir al autor entre los filósofos de la música, junto a los Kant, Wackenroder, Hegel, Schopenhauer o Wagner.”

“La figura del compositor que es capaz de expresarse en prosa con corrección y una cierta fluidez no constituye rara avis en una época como el Romanticismo. Un considerable número de autores de primera línea en cuanto a la programación actual de sus obras en concierto, encontró particularmente en el género epistolar un medio de comunicación ideal para tentar sus cualidades literarias. Según Hugh Macdonald, entre los grandes compositores de su época, no pocos encontraron una segunda vocación como escritores. Entre ellos destacan Schumann y Wagner. Los escritos de Berlioz son mucho más importantes que los de Schumann, mucho más legibles que los de Wagner y mucho más divertidos que los de ambos.”

“El centro de su pensamiento estético lo constituye su ideal de la Música expresiva. Este ideal es fruto  de la unión de su sensibilidad literaria con la musical. Para él, el poder expresivo de música y de poesía se ve potenciado en la fusión de ambos. En dicha unión, del mismo modo que en la Gesamtkunstwerk wagneriana (obra de arte total”), el peso específico de la música resulta indiscutiblemente superior al de la poesía, a pesar de que la intención poética posea relevancia primordial.”

“Trataremos, por tanto, no sólo de demostrar que, efectivamente, existe la variante de un Berlioz filósofo, del mismo modo que existe un Berlioz compositor y escritor, sino también de recoger, organizar y sistematizar su pensamiento musical. De esta manera, en adelante podrá ser estudiado como el eslabón que faltaba en la historia de la estética musical y que viene a unir las figuras de Kant y Hegel con las de Schopenhauer y Wagner.”

“Berlioz inaugura la corriente autobiográfica musical a la que van a intentar adscribirse tantos músicos románticos. La figura del compositor que también es capaz de expresarse en prosa con cierta fortuna va a ser, desde este momento, relativamente frecuente hasta bien entrado el siglo XX. Pensemos en Schumann, Wagner, Tchaikovsky, Mahler, Schönberg, Stravinsky…”

“Sin embargo, los acontecimientos vividos los últimos cuatro meses de 1864 excitaron la condición de escritor de Berlioz, quien reconoció la oportunidad para coronar la obra de su vida con un final con el que conseguiría conducirla al estatus de novela, aumentando así el interés para un número muy superior de potenciales lectores. El autor, consciente de ello, se lanza a escribir el reencuentro con Estelle en la línea de la redención wagneriana por el amor, gracias a lo cual encuentra por fin la armonía y puede esperar la llegada de la muerte con un apacible sentimiento de resignada paz.”

“Berlioz nunca  quiso desarraigarse de París. Concebía su carrera como una lucha en la que no importaba las veces que cayera: seguiría intentándolo. Su personalidad de artista le obligaba a ejercer su impulso creador independientemente de la opinión de la mayoría. Muy bien podría haberse hartado de navegar contra corriente y haber solicitado en los años cuarenta un puesto en alguna corte alemana o bohemia, donde se le apreciaba con sinceridad. Entre los puestos que rechazó destaca el de Kapellmeister en Dresde (1849), donde hubiera sucedido a Wagner.”

“Otro compositor-escritor del mismo siglo que, como Berlioz, se preocupó en escribir su autobiografía, Richard Wagner, relata en Mein Leben un episodio en el que muestra con orgullo la aceptación popular de Tannhäuser. Cuenta cómo escuchó mientras nadaba, a otro bañista tarareando la melodía del coro de peregrinos. Fue justo entonces cuando tomó consciencia de que su obra perduraría. En una carta remitida por Berlioz a Joseph d’Ortigue el 16 de abril de 1846, cuenta cómo algunos pasajes de la Sinfonía Fantástica eran canturreados por las gentes de Praga con los significados de femme charmante, o bien de femme qui a l´air común et hardi, o bien qu´on est triste et inquiet.”

“La perspectiva  histórica desde la que Berlioz pronunciaba estas palabras le exculpa de lo que hoy constituiría un “pecado musical”. Él se encontraba en el corazón del movimiento romántico, la época por excelencia de la subversión, sobre todo respecto al estilo musical inmediatamente anterior. Berlioz forma parte de la corriente renovadora del género operístico que (desde Gluck hasta Wagner) busca en la continuidad dramática el pilar fundamental del género.”

“¿Beethoven,  Gluck, Spontini y Weber frente a Virgilio, Shakespeare, Byron y Walter Scott? Hasta entonces representaban dos líneas independientes en la historia del arte. Con Berlioz, música y literatura no se enfrentan, sino que convergen en un solo arte más poderoso. En este sentido, se adelanta a las ideas wagnerianas de la Gesamtkunstwerk. Wagner se refiere a Berlioz con bastante frecuencia en su autobiografía, Mein Leben, y reconoce su admiración hacia él. Baste comparar la similitud del incipit del movimiento Romeo solo de Romeo y Julieta con los archiconocidos primeros compases del Tristán e Isolda para darse cuenta de que la deuda del alemán con Berlioz es más que considerable.”

“Wagner acababa de publicar en 1851 su ensayo Oper und drama (Ópera y drama) en que exponía sus ideas estéticas sobre la creación del drama musical. En ella marcaba el camino que los grandes operistas de la segunda mitad del siglo XIX iban a recorrer de forma paralela en su alejamiento de una ópera basada en la distinción de arias y recitativos, en las que el argumento sólo era el pretexto para el lucimiento vocal de los divos. De 1850 es también su Lohengrin, que casi todavía puede ser calificada como ópera romántica y no como un verdadero drama musical. A Wagner le quedaba todavía bastante trecho por recorrer para llevar a cabo en la práctica de forma integral las ideas estéticas de sus escritos filosóficos Oper und drama, Die Kunst und die Revolution (1849) (Arte y Revolución) y Das Kunstwerk der Zukunft (1849) (La obra de arte del futuro)”

“Se puede establecer (con infinitos matices) un cierto paralelismo entre las figuras de Wagner y Berlioz. Si bien la relación entre ambos daría para un estudio extraordinariamente extenso, podría resumirse adecuadamente en un sentimiento mutuo de admiración. No obstante, mientras que las referencias de Berlioz al alemán en sus escritos son más bien escasas (algunas de las cuales están redactadas en términos negativos), Wagner parece guardar una mejor consideración hacia su colega francés, tanto en sus referencias emitidas en publicaciones como en las menciones que realiza en su correspondencia. La cuestión que surge inmediatamente es ¿hasta qué punto las ideas de Wagner condicionaron el ideal estético de Berlioz? La literatura fue una pasión del francés desde que en su infancia descubrió la obra de ciertos escritores. Su tendencia a introducir texto en sus obras musicales, rompiendo los moldes de las formas musicales predeterminadas, parecen indicadores suficientemente claros de que su música se dirigía hacia una forma integradora de música y drama. No cabe duda de que las lecturas wagnerianas impulsaron de alguna manera su quehacer artístico y es lógico que se sintiera identificado con dicho ideal.”

“Sin embargo, cuando Berlioz estrenó sus Troyens, Wagner (diez años más joven) estaba todavía comenzando su tetralogía y aún quedaban casi dos décadas para ver en escena el Parsifal, la obra que supuso su testamento artístico y culmen de su idea de unión de música y drama.”

“Berlioz aparecería como destacado exponente del pensamiento romántico junto a nombres de otras épocas, como Zarlino, Rameau o Rousseau. También habría que incluir en este grupo a otros románticos sobresalientes como Schumann o Wagner, reconocidos, sin duda, como músicos en mayor medida que como filósofos. No obstante, respecto a este último, algunos autores no dudan en situar su pensamiento filosófico en un lugar privilegiado dentro del Romanticismo. Los auditorios de habla inglesa son más conscientes de la música de Richard Wagner que de sus obras literarias, pero se le debe considerar uno de los filósofos más importantes del movimiento romántico.”

“En este sentido se puede afirmar que los compositores muestran, cuando menos, un cierto cuidado en su expresión escrita. Algunos de ellos, como Berlioz o Wagner pueden ser considerados como escritores de cierta fortuna. No en vano llegaron a redactar importantes obras en prosa y verso. Otros destacaron en el género del artículo periodístico, como en los casos del citado Schumann o de Liszt. Sin embargo, el medio más importante en el que muchos tentaron sus cualidades literarias fue el género epistolar.”

“Berlioz,  Tchaikovsky, Schumann, Wagner… Todos ellos poseen ciertamente una ambición literaria muy clara.”

“Tchaikovsky y Schumann destacan fundamentalmente como articulistas. Wagner, por su parte, posee una producción filosófica en el marco del ensayo de importancia indiscutible. Arte y Revolución (1849), La obra de arte del porvenir (1850) y Ópera y drama (1851) constituyen su trilogía ensayística en torno a la producción y práctica musical. También su autobiografía, Mein Leben, gravita en torno al protagonismo de la música en su vida.”

“El concepto  de alienación en que se encuentra el hombre, tal como indica Fubini motivado por su inserción en la estructura socio-económica de la civilización, va a ir desarrollándose durante el siglo XIX hacia la redención wagneriana, que tendrá lugar sólo por la acción de la música. El primer paso hacia esa redención se produce tanto en el nivel práctico como en el teórico, en la figura de Rousseau. Berlioz continuará produciendo música en esa línea estética suavemente ondulada de la naturalidad en la palabra cantada, en cuyos cabos se encuentran los nombres del filósofo ginebrino y de Richard Wagner.”

“De forma  paralela a los comienzos del desarrollo de un drama musical en suelo germánico, Berlioz va a hacer lo propio en Francia, tratando de guardar una prudente distancia con los ensayos del joven Wagner. Éste último, como ya hemos apuntado y volveremos a hacer, sí mostró una admiración por su colega francés, traducible artísticamente en un importante trasvase de influencia, principalmente en los fundamentos de su teoría estética sobre la obra de arte total. Wagner y Berlioz representan el prototipo del músico artista autosuficiente en lo que respecta a la creación. La evolución de su estilo dramático se extiende a lo largo del siglo romántico como la espina dorsal de la que surgirán las demás ramificaciones operísticas.”

“Tanto Gluck como Spontini ejercieron una influencia considerable en Berlioz, a quien vamos a considerar una figura fundamental en el desarrollo de la ópera. Es evidente que esta vía gluckianaberlioziana marca el camino al que se va a unir Wagner y que él desarrollará a su manera, a partir de la segunda mitad del siglo.”

“De esta forma,  la línea italiana, que con las obras del último Verdi converge en la wagneriana, continuará desdoblando las figuras de compositor y libretista.”

“La corriente nacionalista de mediados de siglo permitirá la creación de una ópera nacional en cada uno de los países en cuestión (Rusia, Bohemia… y España, con la wagneriana Merlín, de Isaac Albéniz), que se incorporarán a esta línea germánica dominante, la vía de la continuidad dramática.”

“En el caso de Berlioz, el proceso es el mismo que en Wagner: el compositor escribirá un libreto sobre el que trabajar posteriormente en la música. Sin embargo la concepción del texto es, per se, profundamente musical. No se trata de la obra de un libretista, que se encuentra exenta de implicación musical. Los libretos de Berlioz, como los de Wagner, presentan un sentido intrínseco de musicalidad, puesto que son auténticos poemas. Su composición requiere de una verdadera inspiración artística y posee una potencialidad musical evidente.”

“A pesar de la importancia que Berlioz otorga siempre, sin excepción, a los libretos y textos de sus composiciones, no puede negarse que el peso musical supera indudablemente al literario. Como hombre de letras, su caso es similar al de Wagner, pues ambos poseen la facultad de componer libretos de altura literaria para sus propias obras. Sin embargo, la complejidad y el grado de inspiración musical que alcanzan convierten la teórica unión de las artes en una fusión realizada sobre una base musical preponderante. Perfilamos así el ideal estético berlioziano, su visión particular de “lo bello en música” como una adhesión de elementos poéticos y/o teatrales al sustrato primordial de una música expresiva. Hanslick reaccionará contra la estética romántica (concretamente la wagneriana, que en cierto modo es muy similar a la berlioziana) defendiendo la belleza pura de la música instrumental.”

“En esta vía teórica, del mismo modo que ocurre a Wagner, preconiza una fusión íntima entre música y drama, en la que cada una de ellas ve potenciado su efecto por la unión con la otra. El error de Wagner y Berlioz consiste en que la unión no es en ningún caso homogénea, sino que como dijimos, el peso de la música sostiene la obra de arte resultante.”

        Los Troyanos completa.  Sub. castellano. MET. Levine. P. Domingo, J. Norman, T, Troyanos. 4’12.

 

 

 

 

 

 

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Quant a rexval

M'agrada Wagner, l'òpera, la clàssica en general i els cantautors, sobretot Raimon i Llach. M'interessa la política, la història, la filosofia, la literatura, el cinema i l'educació. Crec que la cultura és un bé de primera necessitat que ha d'estar a l'abast de tothom.
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