Cine y Holocausto. El negocio del holocausto. Responsabilidades. Genocidios olvidados.

Muchas películas han tratado el tema del Holocausto, como la de Spielberg con su conmovedora banda sonora compuesta por John Willians con Perlman como violín solista. La lista de Schindler.

Otra película que aborda esta temática es El pianista, de Roman Polanski con banda sonora de Kilar en la que predomina Chopin y aparece algo de Beethoven y Bach. La madre del director murió en Auschwitz. En el film se narran los sucesos del gueto de Varsovia y la lucha por la supervivencia de un pianista judío.

Władysław_Szpilman

Władysław Szpilman

El auténtico pianista, Wladyslaw Szpilman, fue un superviviente del Holocausto que publicó sus memorias y fueron censuradas. Salieron a la luz 50 años después. Murió antes de que se empezara a rodar la película.

Es cierto que un oficial amante de la música le ayudó a sobrevivir.  Lo encontró mientras tocaba un nocturno de Chopin, música prohibida por los nazis. Sus memorias fueron publicadas en España con el título de El pianista del gueto de Varsovia (2.000), año de su muerte.

En youtube podemos verlo tocando su instrumento y siendo entrevistado.

A continuación transcribo mis intervenciones en un debate sobre el tema. No incluyo las opiniones de mi contertulio porque no tengo consentimiento expreso.

Cualquiera que te lea pensará que he realizado un extenso artículo sobre películas que tratan el Holocausto. Tan solo lo he hecho de pasada y en dos ocasiones que están en la mente de todos. El pianista y La lista de Schindler. El grueso de mis argumentos iba hacia el arte en general, especialmente música (sobre todo) y literatura. He hablado de campos de concentración reales y de actividades reales que se hacían allí. El caso especial de Teresin, de Ullmann y de músicos como Shostakovich, Schönberg o Nyman. 

Quien que tenga un mínimo de cultura sabe que no solo fueron judíos los asesinados. Realmente, los nazis asesinaron a más millones de rusos que de judíos. En diversas ocasiones he hablado de gitanos, homosexuales, enfermos mentales, testigos de Jehová, etc. que fueron igualmente asesinados. Estoy contigo de acuerdo que los judíos han sabido patrimonializar el asunto, de manera que, por las películas, mucha gente identifica falsamente holocausto con judíos, cuando lo cierto es que los no judíos gaseados o asesinados por otros medios eran muchos más millones. Lógicamente, el poder económico está detrás, y también el político. Tanto en La lista de Schindler  como en otras películas se obtiene la moraleja de que la única solución posible para los judíos era invadir Palestina y despojar a los árabes de sus legítimos territorios. Tampoco se puede meter en el mismo saco todas las películas. El pianista es muy diferente de lo habitual. Ya tuvo problemas la novela escrita por el protagonista de los hechos. Lo que se quiere es fomentar un falso maniqueísmo. Culpables e inocentes los hay en todos los campos.

El medio ni quita ni añade veracidad a un tema. Es absurdo. Se puede filmar una película verídica y muy bien documentada y escribir un libro lleno de mentiras, como hacen los negacionistas que, por cierto, cada vez que se toca este tema real dicen: “Lo que te pasa es que has visto muchas películas” en el sentido de que todo es una patraña.

Yo diría que hay un exceso de películas y series sobre el Holocausto judío y nada o prácticamente nada sobre el gitano o el armenio. Muchos desconocen los hechos. Saben que significa Holocausto, pero no, Porraimos, holocausto gitano. Es cuestión de quién tiene el dinero y el poder y de que es más comercial.

A los armenios no los conoce el gran público, y poco les importa los gitanos a nadie. No seamos hipócritas. Existe, incluso, el negocio del Holocausto, que incluye viajes turísticos a los lugares de los hechos, películas, libros, documentales… Hay quien se lucra de ello; así de claro y de inmoral. En cierta ocasión, tras unas vacaciones fui a revelar las fotos. Por error, me apareció una que no era mía y que reconocí al instante. Era de Auschwitz, bonito lugar para ir de vacaciones. Me repugna la idea.

Termino con los westerns. Todos no son iguales: Bailando con lobos es un ejemplo de la masacre que hicieron los americanos sobre los indios. La banda sonora de John Barry es esplendida.

Eso sí, esperaba que en lugar de centrarte en las películas, que solo he tocado tangencialmente, te hubieras referido a la frase de Adorno sobre que tras esos hechos ya no era posible la poesía, y comentaras algo de campos, música y literatura, que por ahí iba yo, no por lo fílmico, que no hay que rechazar por sistema. A nadie se le ocurriría rechazar una novela o similar porque hablara del Holocausto; de hecho las hay muy buenas. Algunas han servido de inspiración para películas. Y discrepo contigo: todas las películas no son “para pasarlo bien”. Estas, no. Son para denunciar unos hechos y reflexionar sobre ello. En youtube hay una película ucraniana sobre Baby Yar en blanco y negro para dar mayor realismo. Está muy bien documentada. Te aseguro que no se lo pasa uno “muy bien” viéndola precisamente.

Aquí está el tráiler. La imagen de la madre abrazando a sus hijos mientras los ametrallan en un barranco es terrorífica. Es la encarnación de una Madona que no puede hacer nada por sus criaturas; un Stabat Mater hecho realidad; una Pasión de carne y hueso. Estos hechos se trató de ocultarlos o de suavizarlos, ya que no solo participaron nazis, sino fascistas ucranianos, y no solo se mataron judíos, sino también gitanos, rusos, ucranianos nacionalistas, comunistas, etc. El mismo Shostakovich tuvo problemas con su sinfonía:

Como te dije, lo que importa es el contenido, no el medio. Un película pude proporcionar una información fideligna y contrastada, lo mismo que un libro y viceversa.

Genocidios ha habido muchos a lo largo de la historia. Cada cual los cuenta según le conviene. Por ejemplo, los turcos niegan el genocidio armenio. Millón y medio de muertos. Los españoles suelen escudarse en que los anglosajones exterminaron a casi todos los indios del norte, y no citan lo que los indígenas del sur llaman genocidio. Los hispánicos argentinos exterminaron a los indios de la Pampa; por eso tienen la piel tan clara y se consideran los más europeos de todos, junto a los uruguayos. Salen los microbios y las enfermedades, que parece solamente afectaban a partir de la frontera EEUU / México. Al norte no llegaron estos extraños microbios. Ni lo uno ni lo otro.

¿Por qué hay tantas pelis, libros y visitas turísticas a los campos de exterminio? Por la pasta gansa. Muchos judíos son poderosos económicamente e influyentes políticamente. Por eso nadie sabe como se llama en caló al exterminio de los gitanos, ni nadie se acuerda ya de lo que sucedió en Africa central o en Camboya. Money, money… y es evidente que existe una industria y un negocio a partir del Holocausto, lo que no quita el hecho de que los judíos fueron perseguidos durante más de dos mil años, que se dice pronto, y lo que sucedió con la solución final. Una espantosa atrocidad.

En este perro mundo, el dinero es Dios. Tanta guerra de Vietnam para acabar organizando viajes turísticos de excombatientes americanos previo pago de la reserva. C’est la vie.

A lo que expones en el primer párrafo se le puede dar la vuelta perfectamente. Cuando uno ve una película en general, sabe que eso es ficción; no, la realidad. Es práctica común entre los negacionistas del Holocausto decir “Tú, es que has visto muchas películas…” para negar lo que sucedió. Su argumento de autoridad es hacer alusión a las películas para reforzar su despreciable tesis de que no existieron las cámaras de gas. Puedo dar fe de ello. A mí, me lo han  soltado. En la cabeza existe la regla de tres: película = mentira. Es el equivalente de los “romances” de antaño. “No me vegas con romances”, “No seas romancero”.

En el polo opuesto, existe la tendencia a creer que lo que está escrito en un libro, que no sea de ficción, es verdad, es un hecho. indiscutible. “Lo dicen los libros” – suele decirse – luego es verdad.

Una imagen es más impactante que mil palabras. Es algo que suele decirse. “Más vale una imagen que mil palabras.” Depende. Las imágenes reales son las que impactan. No hace el mismo efecto ver el cadáver de Mussolini o del Che Guevara reales, que en una película de ficción aunque esté basada en hechos reales. ¿Cuántas de pelis sobre Hitler hemos visto que no eran creíbles porque el protagonista ni se parecía al dictador? La única excepción que recuerdo es El hundimiento donde quien hace de Hitler está muy bien caracterizado. Aún así, no hay color con los documentales reales. Aquí lo tenemos condecorando niños soldados:

De todos modos, tienes razón en lo que dices de la publicidad. También la tuviste cuando hiciste referencia en otro momento al control de los medios de comunicación y expresión – cine, TV – que hace el poder de manera más o menos disimulada. Es un tema complejo. Lo que yo diría es que el número de lectores es ínfimo en relación al de usuarios de TV o cine.

Sobre el tema de la credulidad, también hay que relativizarlo. Tanto se nos ha mentido que ya nadie se cree nada.  Aunque en todo esto hay que tener en cuenta al inconsciente, que escapa de lo racional. Por eso se sigue votando al partido que ha defraudado a quienes confiaron en él.

Hay películas y documentales de todo tipo. El tema de las caricaturas es muy antiguo y no solo se remonta a la prensa antisemita del XIX, sino que también podemos verlo a lo largo de los siglos en la pintura religiosa. He seguido el tema con ayuda de mi mujer, que algo de esto estudió. En la Edad Media era la Iglesia, básicamente, la que pagaba el arte. De la misma manera que estaba establecido que la Inmaculada llevara el manto de azul, estaba establecido cómo había de representarse a los deicidas, a los judíos. La lista de cuadros es infinita. Se colocaban en la iglesias para que el iletrado pueblo aprendiera la lección y la comprendiera. Y, vive Dios que lo hizo, que ha quedado en el inconsciente colectivo. El literatura pasaba lo mismo, que ahí estaba la Inquisición para controlar. La diferencia es que solo una minoría sabía leer, pero – ojo – eran los que tenían influencia y poder.

Respeto a todo el mundo y a todas las creencias que no atenten contra la dignidad humana, pero no lo acepto todo. A mí también me resultan ridículas las vestimentas de los judíos ortodoxos, pero no nos engañemos, no más que las musulmanas con su velo o los religiosos con su hábito. Es todo lo mismo. Lo que sucede que lo que nos es más próximo, lo tendemos a aceptar más que lo lejano. Es el tema de la paja y la viga en el ojo.

En el XIX y en la Edad Media: El judío dominando el mundo.- Judíos medievales con gorro distintivo.- Matanza de judíos en las cruzadas (miniatura para Biblia).

antisemitische-Karikaturantisemitimo medieval-judios  con sombrero tñipicomasacre judíos I cruzada (Biblia s. XIII)

Hitler no inventó nada, tan solo perfeccionó un fenómeno multisecular. Los judíos fueron discriminados y masacrados durante siglos. El color amarillo y otros distintivos ya eran obligatorios para los judíos en la Edad Media. Se ha utilizado a Wagner como chivo expiatorio de unos crímenes que tienen su origen en la religión y se extiende por otros ámbitos.

Responsabilidad del cristianismo:

Repulsivo. No puedo evitar dar mi opinión.

“Fragmento de la magistral conferencia “¿QUIENES MATARON A JESUCRISTO?” por el genial argentino DR. ANTONIO CAPPONNETO (Profesor de Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Buenos Aires. También incursionó en estudios del Magisterio Eclesiástico). Donde Capponneto recorre el velo sobre los verdaderos asesinos del hijo de Dios, -VERDADERO DIOS y VERDADERO HOMBRE, JESUCRISTO NUESTRO SEÑOR.

Asi los perfidos hijos del Diablo y raza de viboras; la Juderìa internacional, o sea raza DEICIDA aqui magistralmente”

El tipo que habla es profesor universitario. Argentina es el quinto país de mundo con mayor número de judíos. Observa la de veces que repite “matar” y “judíos”. Estos tipos son los autores “intelectuales” del Holocausto. Su origen está en la religión. Siglos de sacerdotes y demás soltando discursos como este tuvieron su fruto. El antisemitismo es consecuencia del auntijudaísmo. Me resulta insoportable escucharlo.

En Buenos Aires se encuentra una de las juderías más numerosas del mundo. También hay mucho antisemitismo. Se han dado casos reiterados de ataques antisemitas, incluyendo profanación de tumbas. El tipejo que habla es quien justifica estos hechos. Es el vocero del odio, basándose en la supuesta palabra de Dios. Un fanático antisemita, que no ha leído aquello de “Amaos los unos a los otros como yo os he amado” y “Quien esté libre de culpa que tire la primera piedra.” Se trata de un instigador al delito, al odio y a la violencia.

Aquí tienes dos estudios serios sobre la imagen del judío en la España medieval. El segundo se acompaña de ilustraciones. 

Estudo 1.  La iconografía antijudía en la España medieval. Estudio 2. La imagen del judío en la España medieval.

Poco más puedo decir sobre el tema. Desgraciadamente, la inmensa mayoría de la población ni lee libros, ni ve documentales, ni va a los museos. Eso sí, unos cuantos van al cine, bastantes más ven DVDs y todos, absolutamente todos ven la TV. Esto es un hecho. El conocimiento que tenemos del mundo depende de de la caja tonta para bien y para mal.

Cualquier medio tiene sus ventajas e inconvenientes. Un libro de un filonazi mintiendo sobre el Holocausto no va a ser más certero que una entrevista en la TV a un superviviente. No sacralicemos ni demonicemos al mensajero, al canal, sino al mensaje, al emisor, ya que de un proceso de comunicación se trata. Todo el mundo dice que ve los documentales de La Dos, pero es falso.

Un par de series televisivas hicieron furor. Raíces y Holocausto. La primera trata de la esclavitud de los negros en EEUU. Está basada en la novela del mismo nombre que fue premio Pulitzer, pero que leyeron cuatro gatos. Fue el programa televisivo de más audiencia en la historia de la TV en ese país y tuvo consecuencias positivas en el sentido de condenar el racismo y de contribuir al acercamiento de blancos y negros. Fue un hecho sociológico de carácter histórico. La serie contribuyó a concienciar a la población. Aún recuerdo como si me lo cortaran a mí, cuando le dan un par de hachazos a Kunta Kinte en los pies por huir en busca de la libertad.

Con Holocausto sucedió algo similar. No creo que la serie creara nuevos adeptos al nazismo como efecto rebote. Hay muchísimos libros que tratan el tema, algunos estupendos, pero ¿quién los lee? En España el índice de lectura es tercermundista. Por eso el común de los españoles no tiene ni idea de que en España hubo esclavitud hasta el XIX. No saben que Velázquez tenía un esclavo de color, y eso que existe un cuadro del mismo.

Pocos, muy pocos saben nada del genocidio de armenios y kurdos, ni que los gitanos y homosexuales también tuvieron su Holocausto junto a los judíos y otros grupos humanos. ¿Por qué? Porque no se han hecho películas sobre el tema. Hay libros, pero ¿quién lee? Los que ya lo saben, y eso de bien poco sirve. La mayoría no tiene ni idea de quiénes son ni los armenios ni los kurdos, y bien poco les importa; pero sí que saben quiénes son los gitanos y, no nos engañemos, no los aceptan en un porcentaje muy elevado. No sé si una serie tipo Raíces tendría algún efecto positivo en aras a su aceptación, pero el desconocimiento de la realidad solo sirve para fabulaciones y para recelos sin fundamento. Frente el miedo a lo desconocido está la aceptación de lo que se conoce.

Sobre el  genocidio armenio hay un excelente película Ararat de Ergoyan, pero no ha tenido la transcendencia que se merece:

Es extremadamente importante que se conozca la verdad. El hecho de que en Europa el genocidio armenio no fuera tenido en consideración dio alas a los terribles planes de Hitler y su genocidios de judíos, gitanos y otros pueblos. Dijo para justificar sus intenciones: “¿Quién se acuerda de los armenios?” Efectivamente, nadie se acordaba.

Quant a rexval

M'agrada Wagner, l'òpera, la clàssica en general i els cantautors, sobretot Raimon i Llach. M'interessa la política, la història, la filosofia, la literatura, el cinema i l'educació. Crec que la cultura és un bé de primera necessitat que ha d'estar a l'abast de tothom.
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