La estética musical de Héctor Berlioz a través de sus textos. Enrique García Revilla (I)

ImatgeNadie como Enrique García Revilla para escribir un libro sobre Berlioz. No solo es músico y musicólogo, sino que es filólogo, berloziano y uno de los máximos especialistas en Berlioz que tenemos en España. Su trabajo, procedente de una tesis doctoral, contribuye a rellenar el hueco inmenso que tenemos sobre el tema. Prácticamente, no podemos encontrar en el mercado nada sobre o de Berlioz en castellano. El francés ha sido tratado injustamente. Tanto en su faceta de músico como de escritor, merece un lugar destacado en la historia de la música y en la literatura.

El francés no solo era un músico excelente, sino que también era un escritor de muy alto nivel. Lo podemos ver en sus Memorias, cuya calidad literaria es evidente. Como teórico musical escribió su Gran tratado de instrumentación y orquestación moderna que influyó poderosamente en los compositores posteriores. Como anécdota, decir que Musorgski murió con un ejemplar en su cama. Desgraciadamente, en su vida fue más conocido como director que como compositor y no pudo ver realizado su sueño.

Berlioz no era un músico academicista. Se englobaba en el movimiento de la música programática y del futuro junto con Liszt y Wagner. Pretendía la unión de la poesía y la música para que esta fuera expresiva.

En esta fusión coincide con quien fuera su admirador, Wagner, diez años más joven que él y con el que compartirá muchas ideas. Consideraba que la música de su tiempo debía ser renovada, ya que estaba en plena degradación. Por ello, lo encontramos en el camino iniciado por Gluck y sus reformas de la ópera que suponen, en cierto modo, la vuelta a las esencias de los creadores del género, de la Camerata Fiorentina, donde destacó Monteverdi como padre de la ópera, aunque tuviera sus precedentes. Este camino culmina con Wagner y su obra de arte total.

La ópera de su tiempo estaba prostituida por la adoración a los divos y el dinero. Había perdido su sentido primigenio, que no era otro que representar un drama con música; una drama que tuviera sentido y en el que la música no fuera un mero acompañamiento de las arias, sino que fuera expresiva, es decir, que tuviera un significado dramático.

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Berlioz

Para ello, y como Wagner, escribe la mayoría de sus libretos, que son obras literarias en sí y se preocupa de todos los aspectos que tienen que ver con la ópera, incluyendo la acústica, algo muy novedoso para el momento y que Wagner también comparte.

Ambos fracasan en París, donde la Grand Opéra o la opereta acompañada de can-can hacían furor.

El alemán tuvo más suerte y pudo cumplir sus sueños, incluido el teatro con la acústica adecuada a sus obras. Tuvo mucha suerte. En un momento de desesperación en el que pensó en suicidarse un rey adolescente que le adoraba apareció en su vida. Gracias a ello, Wagner pudo llevar adelante sus proyectos y componer obras tan singulares como Der Ring.

El pobre Berlioz compuso su monumental ópera épica Los troyanos, que podría haber marcado un camino paralelo al de Wagner, pero no pudo ver cumplidas sus expectativas. Se consideraba que esta hermosa epopeya era demasiado larga y le obligaron a recortarla hasta donde se suponía que los oídos parisinos podían tolerar. Aún así, fue un estrepitoso fracaso que amargó su vida. Nunca pudo conseguir que se representara íntegramente.

Los franceses han sido muy desconsiderados con un genio de la talla de Berlioz a pesar de su famoso chovinismo. Su obra permaneció prácticamente olvidada hasta que el británico Colin Davis la rescató. Curiosamente, fue Wagner – a quién en un principio rechazaron – quien ejerció influencia en los compositores franceses, no Berlioz, a pesar de que sus estéticas son muy similares.

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Enrique García Revilla en la presentación de su libro junto a María Nagore Ferrer y Andrés Ruiz Tarazona

Hablando de estética, como señala el autor del presente libro, Berlioz no era partidario de filosofías ni estéticas teóricas. Era un hombre de acción y un gran escritor que escribió mucho y muy bien de música, ópera y otros temas. Enrique García Revilla ha hecho de medium entre Berlioz y su concepción de la estética musical a partir de los textos del francés. Y lo ha hecho de una manera muy didáctica que conjuga la claridad expositiva con el rigor intelectual, es decir, que nos encontramos ante un libro muy agradable de leer al tiempo que muy ilustrativo. Se devora con suma facilidad e interés. Eso me pasó a mí y a tantos otros que o han leído.

Lo ha editado la Universitat de València a través del PUV (Publicacions de la Universitat de València) en su prestigiosa colección dedicada a  crítica y estética, donde publican autores de la categoría de otro Enrique, en este caso, Gavilán, de conocida solvencia y prestigio en Wagner.

No puedo sino recomendar este libro y estar expectante ante la próxima publicación de obras de Berlioz traducidas y, supongo, comentadas por Enrique que seguro que serán un auténtico regalo para los que aman la lectura y la música, como Wagner y Berlioz. Literatura para los ojos y música para los oídos, un goce sensorial e intelectual.

Muchas gracias, Enrique.

Este es el índice de libro. Nos da idea de lo sumamente interesante que es el contenido:

CONTENIDO:

Prólogo, de Pierre-René Serna
Introducción
I. Introducción a la estética musical berlioziana
II. Crítica del materialismo musical: la degradación del arte
III. La creación musical
IV. La percepción del arte musical
V. La fidelidad a la voluntad del compositor
VI. Consideraciones sobre la acústica de salas
Post scriptum (a la manera de una coda beethoveniana)

PS (a la manera de Regí)

Una muestra de lo que hallaréis en el libro.

En el capítulo dedicado a la música expresiva, concepto fundamental para entender la obra de Berlioz, podemos leer:

“En conclusión, tiene sentido pensar en la figura de Hector Berlioz como el músico escritor que inauguró la corriente de la narración musical. A su lado, los intentos descriptivos de compositores del pasado (como la imitación del gorjeo de ciertas aves al clave por parte de Couperin y los ejemplos anteriormente citados), ciertamente no parecen pertenecer a un género en absoluto comparable. La música en Berlioz posee un significado extramusical del mismo modo que sus escritos tratan sin excepción el tema de la música. Se trata de la superación de barreras entre música y literatura de la que ya hemos hablado, en la obra de un artista que era de forma inseparable tan músico como escritor.”

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Quant a rexval

M'agrada Wagner, l'òpera, la clàssica en general i els cantautors, sobretot Raimon i Llach. M'interessa la política, la història, la filosofia, la literatura, el cinema i l'educació. Crec que la cultura és un bé de primera necessitat que ha d'estar a l'abast de tothom.
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